El exsecretario de Transporte de la Nación prestó declaración indagatoria en el juicio oral. Aseguró que el dinero incautado en su momento correspondía a su actividad privada y arremetió contra la validez de las anotaciones de Oscar Centeno.
En una nueva jornada del juicio oral por la denominada “Causa Cuadernos”, el exsecretario de Transporte, Ricardo Jaime, rompió el silencio frente al Tribunal Oral Federal 7. El exfuncionario, uno de los nombres centrales en el entramado de subsidios y transporte durante el kirchnerismo, rechazó de forma tajante las acusaciones de cohecho que pesan sobre él.
Los ejes de la defensa
Durante su declaración, Jaime se centró en desarticular la premisa de que los movimientos de dinero registrados en los escritos del chofer Oscar Centeno tuvieran un origen ilícito vinculado a su gestión pública.
- Negación de sobornos: Jaime afirmó que «en ningún momento» recibió retornos o pagos indebidos por parte de empresarios del sector transporte para favorecer adjudicaciones o mantener subsidios.
- Cuestionamiento a la prueba: Al igual que otros imputados en la causa, la defensa de Jaime apuntó contra la veracidad de los cuadernos, calificándolos como un relato «armado» y carente de sustento probatorio directo.
- Patrimonio personal: El exfuncionario buscó justificar sus bienes y movimientos financieros alegando que provenían de sus ingresos por actividad privada previa y contemporánea a su paso por la función pública.
El contexto de la causa
La declaración de Jaime se produce en un momento clave del debate oral, donde el tribunal busca determinar la existencia de una asociación ilícita dedicada a la recaudación de fondos ilegales.
«Niego terminantemente haber recibido sumas de dinero de manera ilegal. Todo lo que se ha dicho en base a esas anotaciones es falso», sostuvo Jaime ante los jueces.
Lo que sigue
Tras la indagatoria de Jaime, el juicio continuará con el testimonio de otros exfuncionarios y empresarios involucrados. Cabe recordar que Jaime ya cuenta con condenas previas en otras causas (como la Tragedia de Once y enriquecimiento ilícito), lo que convierte su participación en este proceso en uno de los puntos de mayor tensión para la querella y la fiscalía.







