En una jornada marcada por la estabilidad financiera y una mayor liquidación de divisas, la cotización de la moneda estadounidense mostró un leve descenso en las pizarras del Banco Nación. El movimiento genera expectativas en el sector importador y marca un respiro en la dinámica de microdevaluaciones diarias del Banco Central.
El mercado cambiario registró este miércoles un movimiento que rompe con la inercia de las últimas ruedas. Por primera vez en lo que va de la semana, el tipo de cambio oficial operó a la baja, logrando ubicarse por debajo del piso de los $1.400, una cifra que funcionaba como una resistencia psicológica para los operadores y analistas del microcentro.
El comportamiento de la pizarra
Según el cierre de las principales entidades financieras, la divisa se ubicó en una franja que promedia los $1.398 para la venta. Si bien la variación nominal es acotada, el hecho de perforar el techo de los $1.400 es interpretado por los especialistas como una señal de calma en medio de la estrategia de «crawling peg» (ajuste gradual) que lleva adelante la autoridad monetaria.
Esta retracción en el precio de venta al público se dio en sintonía con un volumen de operaciones moderado, donde el Banco Central logró sostener su posición compradora, aprovechando el ingreso de divisas provenientes de sectores exportadores que dinamizaron la oferta en el mercado mayorista.
Impacto y perspectivas
Para el equipo económico, esta estabilidad es clave para intentar contener el traslado a precios de los bienes dolarizados. No obstante, los analistas advierten que la brecha con las cotizaciones financieras (dólar MEP y CCL) sigue siendo el foco de atención, ya que cualquier movimiento brusco en los tipos de cambio paralelos podría presionar nuevamente sobre el valor oficial.
En las cuevas de la city sanjuanina, el movimiento fue seguido de cerca, aunque el mercado informal suele manejar su propia dinámica de oferta y demanda. Por el momento, la noticia de un dólar oficial por debajo de los $1.400 aporta un elemento de previsibilidad para las transacciones de comercio exterior y las liquidaciones pendientes del sector productivo.







