Mientras el Gobierno advierte que la sequía actual superará los registros críticos de 2022, los regantes señalan ineficiencias graves en la distribución: aseguran que se pierde el 70% del agua antes de llegar a las fincas.
La tensión entre los productores agropecuarios y el Departamento de Hidráulica ha escalado a niveles críticos. Propietarios de campos frutihortícolas del Quinto Cuartel manifestaron su desesperación ante el nuevo cronograma de riego, calificando de «insuficientes» los días asignados para la supervivencia de sus cultivos.
El conflicto en puntos clave:
- Menos días de agua: De los 160 días de corta decididos, solo restan poco más de 50 días de riego efectivo hasta el 30 de septiembre.
- Desigualdad en la zona: Daniel Denis, referente de los productores, explicó que el Quinto Cuartel recibe menos caudal que otras regiones pese a tener necesidades hídricas superiores: «Llevamos dos años de reclamos; necesitamos el doble de agua que cualquier otro lugar y el recurso ya no llega a las fincas».
- La respuesta oficial: Desde el Gobierno provincial sostienen que la situación es de extrema gravedad, proyectando una crisis hídrica aún más severa que la de 2022, lo que obliga a profundizar las restricciones.
Ineficiencia y fondos subejecutados
La queja no se limita solo a la falta de nieve, sino a la gestión del recurso. El productor Nicolás Yanzón denunció una preocupante paradoja financiera:
«En 2025, Hidráulica recaudó más de lo previsto para monda y tareas de limpieza, quedando un remanente de 3 mil millones de pesos que no se tradujeron en mejoras».
Según los regantes, el estado de la red es alarmante. Estiman que de cada 10 litros que salen de cabecera, se pierden 7 litros debido al mal estado de las compuertas, filtraciones y robos. Esta ineficiencia obliga a «derramar el triple» desde los diques para compensar lo que se pierde en el camino.
El pedido urgente
Ante la baja de los niveles en los acuíferos, los productores exigen un plan de acción inmediato que incluya:
- Impermeabilización de ramos: Una obra prometida en 2022 que sigue pendiente.
- Reempadronamiento de pozos: Para controlar el uso de aguas subterráneas.
- Mantenimiento de infraestructura: Reparación de compuertas para frenar el derroche sistémico.
La supervivencia de la producción local pende de un hilo, atrapada entre un clima implacable y una infraestructura que, según los protagonistas, ha quedado obsoleta.







