Tras años de gestiones y un fuerte reclamo vecinal, las empresas Andesmar y El Triunfo reactivaron servicios clave que posicionan a Barreal como un nodo logístico y turístico en la región precordillerana.
El departamento de Calingasta ha dado un paso fundamental en su integración regional. Desde los primeros días de mayo, la conectividad del departamento dio un giro significativo con la incorporación de nuevas frecuencias de transporte de pasajeros que no solo facilitan el traslado hacia la capital de San Juan, sino que restablecen el vínculo directo con la provincia de Mendoza y el país trasandino.
El regreso de Andesmar: Puente con Chile
Desde el pasado 1 de mayo, la empresa internacional Andesmar puso en marcha un servicio que tiene a la localidad de Barreal como punto neurálgico. Este recorrido conecta directamente con Uspallata, la ciudad de Mendoza y posee proyección hacia Chile, una demanda histórica del sector turístico y comercial.
- Frecuencias: El servicio opera de jueves a lunes (tres frecuencias diarias).
- Días sin actividad: Martes y miércoles.
- Promoción de lanzamiento: Se estableció una tarifa inicial de $10.000, buscando incentivar el flujo de pasajeros en esta etapa de reapertura.
El Triunfo y la ruta San Juan – Calingasta – Mendoza
Por su parte, la empresa El Triunfo inició el 2 de mayo una prestación que une la Ciudad de San Juan con Calingasta y Mendoza. El valor estratégico de este servicio radica en que cubre el tramo por Uspallata, una zona que carecía de transporte regular.
- Salidas (Lunes y Sábados): Desde San Juan a las 5:00 hs.
- Regresos (Lunes y Sábados): Desde Mendoza a partir de las 18:00 hs.
La llegada de estas empresas no es un hecho aislado, sino el resultado de una persistente lucha de la comunidad calingastina. Durante meses, los vecinos visibilizaron las dificultades de aislamiento que padecían, logrando reunir más de 1.500 firmas para exigir mejoras en el sistema de transporte.
Para los habitantes de la zona, contar nuevamente con conexión directa hacia Mendoza tras seis años de interrupción representa un alivio económico y logístico, evitando el trasbordo obligatorio por la capital de San Juan, lo que encarecía y extendía los tiempos de viaje.







