Tras un periodo de estancamiento, la industria vitivinícola cierra un primer trimestre con números positivos, impulsada por los espumosos y los vinos genéricos.
El sector vitivinícola argentino respira aliviado tras el cierre de los datos oficiales del primer trimestre de 2026. Según el último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la comercialización de vinos en el mercado interno registró un salto del 8,4% en marzo, alcanzando un volumen total de 60.339.100 litros.
Este repunte no es un hecho aislado, sino que consolida un arranque de año favorable para una industria que venía golpeada por la coyuntura económica. El acumulado de los primeros tres meses del año arroja un crecimiento del 1,5%, con un total de 166.781.400 litros despachados.
Radiografía del consumo
A pesar del optimismo general, el comportamiento de los consumidores muestra cambios interesantes según la categoría del producto. La recuperación está traccionada principalmente por los segmentos de menor costo y las bebidas de celebración:
- Vinos Espumosos: Los grandes ganadores del mes con un espectacular aumento del 34,9%.
- Vinos Sin Mención Varietal: Crecieron un 16,5%, reafirmándose como la opción preferida para el consumo cotidiano.
- Otros Vinos: Registraron una suba del 10,9%.
- Vinos Varietales: La nota negativa la dio este segmento premium, que sufrió una caída del 11,6%.
Un horizonte de recuperación
La mejora no se limita únicamente a las góndolas locales. Las cifras del INV, organismo dependiente de la Secretaría de Agricultura de la Nación, indican que el balance positivo también se extiende a la exportación de vinos y mostos.
Esta recuperación del volumen comercializado marca un cambio de tendencia necesario para las bodegas, que logran revertir la curva de caída con la que cerraron el año anterior, posicionando al 2026 como el año de la estabilización para el vino argentino.







