El funcionario nacional participó de los festejos en San Juan y aseguró que el nuevo marco impositivo es la llave para destrabar proyectos de clase mundial. «Estamos ante una oportunidad histórica para el país», afirmó.
En una jornada marcada por las celebraciones del Día de la Minería, el Secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, aterrizó en San Juan con un mensaje cargado de optimismo y una fuerte defensa de las políticas económicas del Gobierno central. Durante su discurso, el funcionario puso el foco en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), señalándolo como la herramienta indispensable para atraer los capitales que la industria necesita.
Un horizonte de inversiones millonarias
Lucero no anduvo con vueltas y puso cifras sobre la mesa: estimó que, de consolidarse el marco legal y la confianza de los mercados, la Argentina podría recibir inversiones cercanas a los 50 mil millones de dólares en el mediano plazo. «El potencial está, lo que faltaba era un escenario de previsibilidad», sostuvo el secretario, haciendo clara referencia a que estos proyectos de gran escala, especialmente los de cobre y litio, requieren estabilidad por décadas.
El rol estratégico de San Juan
El funcionario nacional destacó que San Juan es la provincia que lidera las miradas de los inversores internacionales. Según Lucero, la calidad de los proyectos locales y la licencia social lograda en la provincia la posicionan como el destino principal de esos dólares que el país necesita para equilibrar su macroeconomía. En este sentido, instó a seguir trabajando de manera articulada entre el sector público y el privado para que esos anuncios se traduzcan en obras concretas.
Defensa del RIGI y competitividad
Ante las consultas sobre las críticas al régimen de incentivos, Lucero fue tajante al explicar que sin beneficios competitivos, los capitales fluyen hacia otros países de la región con tradiciones mineras consolidadas. Para el secretario, el RIGI no es un privilegio, sino una necesidad para nivelar la cancha y permitir que la minería argentina dé el salto definitivo hacia la producción a gran escala, generando empleo y desarrollo en las comunidades locales.







