El proyecto minero, clave para San Juan, destrabó tensiones políticas en La Rioja. Tras reunirse con el gobernador riojano, José Morea (Country Director de Vicuña) mantuvo un encuentro estratégico con jefes comunales de la zona de influencia para garantizar empleo y proveedores locales.
El megaproyecto minero Vicuña, uno de los activos de cobre más ambiciosos de la región y con epicentro en territorio sanjuanino, atraviesa una semana de definiciones políticas de alto impacto. Luego de meses de tensiones por el acceso al proyecto desde territorio riojano, la empresa operadora ha iniciado un «derrotero» de reuniones clave para asegurar la viabilidad social y operativa del emprendimiento.
Tras el histórico encuentro mantenido este lunes entre el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, y el Country Director de la compañía, José Morea, el directivo extendió su agenda hacia el interior de la vecina provincia. Morea se reunió con los intendentes de los departamentos que integran la zona de influencia directa e indirecta del proyecto, con el objetivo de bajar al territorio los puntos del acuerdo estratégico.
Cooperación y «derrame» local
El eje de las reuniones con los jefes comunales estuvo puesto en la integración productiva. Desde La Rioja, la exigencia ha sido clara: prioridad para la mano de obra local y contratación de proveedores riojanos.
Para San Juan, el avance de estas negociaciones es vital. Si bien el yacimiento se rige por las leyes mineras de nuestra provincia, la logística y los accesos compartidos con La Rioja habían generado un cuello de botella que amenazaba el ritmo de las inversiones, proyectadas en unos 18.000 millones de dólares.
«Para Vicuña es fundamental fortalecer el trabajo conjunto y generar que el desarrollo del proyecto se traduzca en oportunidades concretas para las comunidades», destacaron desde la empresa tras los encuentros.
El rol de los intendentes
Los jefes comunales de la zona (que incluye departamentos como Vinchina y General Lamadrid) se mostraron optimistas ante la posibilidad de que el gigante cuprífero impulse la infraestructura regional. Entre los puntos conversados se destacan:
- Capacitación laboral: Programas específicos para que los jóvenes de la zona puedan insertarse en la actividad minera.
- Infraestructura vial: Mejoras en los caminos de acceso que no solo benefician a la mina, sino también a la conectividad civil.
- Control Ambiental: Quintela fue enfático en que La Rioja mantendrá la potestad de control sobre las actividades que ocurran dentro de sus límites geográficos.
Un nuevo clima para el cobre
Este giro en la relación entre La Rioja y la operadora de Vicuña marca el fin de una etapa de judicialización y bloqueos. Con la «paz social» en camino, el distrito minero Vicuña —que incluye proyectos de clase mundial— se posiciona para acelerar sus etapas de inversión, consolidando a San Juan como el motor de la revolución del cobre en Sudamérica, pero ahora con una integración regional necesaria para evitar futuros conflictos limítrofes o logísticos.







