Se trata de Martín Azcona, creador del experimental «Chardonnay negro». Presentó en Lima las exclusivas etiquetas de autor de su bodega familiar, nacidas en el oasis frío de Sarmiento. Apadrinado por la alta cocina incaica, busca conquistar uno de los mercados gastronómicos más exigentes y competitivos del planeta.
Desde la fuerza salvaje y extrema de la cordillera sanjuanina hasta las mesas de la capital gastronómica de América Latina. Ese es el ambicioso puente internacional que acaba de tender el enólogo sanjuanino Martín Azcona, quien desembarcó con honores en Lima, Perú, para presentar oficialmente las etiquetas de alta gama de Familia Azcona, su proyecto de vinos de autor cultivados en el prestigioso e internacionalmente codiciado Valle de Pedernal.
Azcona llegó al mercado peruano en una alianza estratégica con la distribuidora Romovi Wines. La apuesta no es menor: el circuito de restaurantes y sommeliers de Lima es famoso a nivel mundial por su implacable nivel de exigencia, potenciado por el boom de la cocina fusión y marina.
“Perú es nuestra escuela. Si logramos estar a la altura de su gastronomía, podemos competir en cualquier mercado del mundo”, analizó con orgullo el profesional sanjuanino. El debut ya causó fuerte eco en la prensa especializada de ese país, logrando destacadas reseñas en las prestigiosas revistas Placeres Gourmet y Decantador.
Pedernal: el oasis frío de San Juan que emula a Europa
Durante las rondas de negocios y catas dirigidas, Azcona se encargó de derribar el mito de que San Juan es únicamente sinónimo de calor y vinos robustos. El profesional expuso las bondades de Pedernal (Sarmiento), hoy considerada una de las zonas vitivinícolas más valoradas y mimadas de la Argentina debido a sus particulares microclimas:
- Frío extremo: A contrapelo de los valles bajos, Pedernal registra temperaturas promedio muy bajas, lo que lo convierte en un ecosistema ideal para el desarrollo de uvas sumamente delicadas y de ciclo largo.
- Suelos calcáreos: El enólogo ponderó la presencia de piedras de origen marino y cal de gran antigüedad en la tierra, una composición geológica similar a la de regiones legendarias del Viejo Mundo como Borgoña (Francia) o la Toscana (Italia). Esta tipicidad le aporta al vino una acidez natural impecable, tensión en boca y una marcada fineza mineral.
- Pioneros del Pinot: “Cuando plantamos Pinot Noir en el año 2000, muchos pensaban que era una locura para San Juan debido al prejuicio del clima. Hoy demostramos que es una de las variedades que mejor expresa la elegancia de la región”, recordó.

Las tres cartas de presentación y el misticismo del blanco «negro»
La bodega familiar hizo pie en las góndolas peruanas con una selecta trilogía que sintetiza su filosofía de terruño: un Pinot Noir con una elegante crianza de 18 meses en barricas de roble francés; un Malbec puro con 12 meses de estiba; y el disruptivo “Dos Atorrantes”, un blend bitvarietal que fusiona la fineza de ambos mundos y se alza como uno de los tintos más íntimos y elogiados de la casa.
Cabe recordar que Martín Azcona viene de romper moldes y cosechar aplausos en el universo de la enología experimental. En 2024, el especialista sorprendió a los críticos al lanzar al mercado el “Marziano Nero”: un Chardonnay (cepa blanca por excelencia) elaborado bajo un método secreto de cofermentación e investigación que dio como resultado un vino de color tinto oscuro. De aquella locura técnica solo se embotellaron 266 ejemplares exclusivos que hoy descansan en cajas de coleccionistas privados.
Con el pie derecho firme en Lima, los planes de la bodega sanjuanina apuntan a un crecimiento orgánico basado en capacitaciones constantes a los mozos locales, cenas maridadas y el testeo de otras variedades no tradicionales que cultivan en el sur sanjuanino, como el Viognier y la exótica uva alemana Gewürztraminer.







