El senador Francisco Paoltroni presentó una iniciativa para intervenir los tres poderes de Formosa y desplazar a Gildo Insfrán. Desde el bloque justicialista salieron al cruce y calificaron la medida como un ataque directo al federalismo.
El clima político en el Senado de la Nación alcanzó su punto de ebullición tras la presentación de un proyecto de ley por parte del senador Francisco Paoltroni (La Libertad Avanza), que solicita la intervención federal de los tres poderes de la provincia de Formosa. La iniciativa busca desplazar al gobernador Gildo Insfrán y disponer la caducidad de los mandatos de todas las autoridades vigentes, bajo el argumento de que el distrito atraviesa una situación de «gravedad institucional».
La propuesta de Paoltroni establece que el Poder Ejecutivo Nacional designe a un interventor federal para tomar el control político y administrativo de la provincia por un plazo de 365 días. Durante este período, se debería elaborar un plan para normalizar la Legislatura y la Justicia formoseña, culminando con un llamado a elecciones generales. El legislador libertario fue tajante al definir el modelo de gestión local como un «feudo» y argumentó que esta medida es la única vía para sostener la forma republicana de gobierno en una provincia que Insfrán conduce de manera ininterrumpida desde 1995.
La reacción del oficialismo formoseño no se hizo esperar. Los senadores nacionales José Mayans y María Teresa González presentaron un rechazo institucional formal ante la vicepresidenta de la Nación y titular del cuerpo, Victoria Villarruel. Los legisladores justicialistas sostuvieron que el proyecto carece de sustento fáctico y jurídico, advirtiendo que la intervención federal es un mecanismo de última ratio reservado para situaciones extremas que no se verifican en Formosa, donde los poderes públicos funcionan con normalidad. Asimismo, denunciaron que la maniobra busca disciplinar políticamente a una autonomía provincial ante la incapacidad de la oposición de ganar en las urnas.
Por su parte, el propio gobernador Gildo Insfrán se sumó a la polémica calificando la iniciativa de «barbaridad» y cuestionó el origen bonaerense de Paoltroni, afirmando que el pueblo formoseño no aceptará directivas externas. La disputa también sumó tensión logística en los pasillos del Congreso, ya que la presentación del proyecto debió ser trasladada de urgencia del Salón Azul al Auditorio del edificio anexo por razones de agenda, alimentando suspicacias políticas mientras los sectores judiciales y sindicales alineados con el gobierno formoseño cierran filas en rechazo a la medida.







