Empresarios del sector aseguran que los costos de los locales se volvieron “desmedidos” y muchos negocios optan por mudarse a departamentos como Rivadavia, Santa Lucía y Rawson para evitar el cierre. Además, advierten una caída del consumo del 50% y cautela de cara al Mundial.
La crisis económica y el fuerte incremento en los alquileres comerciales están provocando un marcado desplazamiento de locales gastronómicos desde el centro sanjuanino hacia otros departamentos con costos más accesibles. Empresarios del sector aseguran que muchos negocios ya no logran sostener los valores exigidos para renovar contratos y toman la decisión de mudarse para poder continuar funcionando.
Desde la Asociación Hotelera Gastronómica de San Juan advirtieron que los aumentos en los alquileres se volvieron “desmedidos e incontrolables”, en un contexto donde el consumo continúa en caída y la rentabilidad del sector atraviesa uno de sus momentos más delicados.
“Cada propietario cobra lo que quiere”
Analía Tello, integrante de la comisión directiva de la entidad y referente del sector, explicó que los incrementos en los contratos comerciales llegaron en algunos casos a duplicarse o casi duplicarse respecto de los valores anteriores.
Según señaló, actualmente no existen parámetros claros ni criterios uniformes en el mercado inmobiliario comercial.
“No hay una lógica clara para estos incrementos. Cada propietario cobra lo que quiere”, expresó.
La empresaria sostuvo que la posibilidad de llegar a un acuerdo depende exclusivamente de la voluntad de cada dueño de local y aseguró que la falta de flexibilidad está generando un escenario cada vez más complicado para comerciantes y gastronómicos.
Locales vacíos y mudanzas hacia otros departamentos
La situación ya comenzó a reflejarse en el paisaje comercial de San Juan, con una creciente cantidad de locales vacíos tanto en el microcentro como en zonas cercanas.
Tello explicó que años atrás los empresarios evitaban mudarse para no perder la ubicación estratégica ni la clientela construida durante años. Sin embargo, aseguró que el contexto económico cambió las prioridades.
“La prioridad pasó a ser sostener la empresa y cuidar las fuentes laborales”, remarcó.
Ante ese escenario, muchos emprendimientos comenzaron a buscar alternativas fuera del radio céntrico, donde los costos son considerablemente menores.
Rivadavia, Santa Lucía y Rawson ganan protagonismo
Desde el sector destacan que comenzaron a consolidarse nuevos polos gastronómicos en departamentos alejados del centro tradicional.
Rivadavia aparece como uno de los puntos con mayor crecimiento, especialmente por la combinación de alquileres más accesibles y movimiento comercial sostenido.
También mencionaron a Santa Lucía, principalmente en las zonas cercanas a la plaza departamental, y a Rawson, donde aseguran que cada vez más emprendimientos gastronómicos comienzan a instalarse.
La tendencia refleja un cambio en la dinámica comercial de la provincia, impulsado por la necesidad de reducir costos fijos para sostener la actividad.
Expectativas moderadas por el Mundial
Aunque el Mundial de Fútbol suele representar una oportunidad económica para bares y restaurantes, este año el sector se muestra prudente frente al escenario de consumo.
En San Juan, históricamente los partidos de la Selección generan reuniones masivas en bares y espacios gastronómicos, pero actualmente los comerciantes evitan asumir riesgos financieros.
Según explicó Tello, los negocios no están aumentando stock ni realizando compras extraordinarias a proveedores debido a la fuerte caída de ventas registrada en los últimos meses.
La referente indicó que el consumo cayó un 50% interanual durante abril, una cifra que encendió la alarma dentro del sector.
“La situación actual es bastante compleja para todos los comercios gastronómicos en general y mucho más si tienen deudas”, afirmó.
Sin horarios extendidos, por ahora
Otro de los temas que todavía permanece en análisis es la posible extensión de horarios durante el Mundial.
Desde el sector señalaron que, por el momento, la intención es mantener las franjas horarias habituales para evitar mayores costos operativos y el pago de horas extras al personal.
Las decisiones, aseguraron, se tomarán “día a día” según el movimiento que registre el público y la respuesta del consumo durante el evento deportivo.







