El astro del Santos encendió las alarmas de máxima urgencia en el búnker de la Granja Comary tras confirmarse que padece una lesión de grado dos en su pantorrilla. El jefe médico de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Rodrigo Lasmar, ratificó que el delantero tendrá entre dos y tres semanas de recuperación, lo que lo descarta de los amistosos previos y pone en serio riesgo su presencia para el estreno mundialista del sábado 13 de junio ante Marruecos. El caso desató un fuerte malestar interno de la CBF con el Santos por ocultar la gravedad del cuadro.
La preparación de la selección de Brasil de cara a la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá 2026 comenzó de la peor manera posible y bajo un manto de profundo suspenso. En lo que debía ser una jornada habitual de entrenamientos en el frío de la sierra de Teresópolis, el foco de atención se trasladó de inmediato a los laboratorios médicos. Neymar, la principal bandera futbolística del combinado dirigido por el técnico italiano Carlo Ancelotti, padece una dolencia física de una gravedad marcadamente superior a la que se especulaba en un principio, abriendo un escenario de extrema incertidumbre a escasos días del puntapié inicial del torneo más importante del planeta.
La gravedad de la situación obligó a los altos mandos de la CBF a montar un imponente e inusual operativo de seguridad y logística sanitaria. Durante la tarde del jueves, las autoridades activaron el Centro de Diagnósticos de Teresópolis bajo un estricto pedido de privacidad: la clínica debió cerrar sus puertas al público general a partir de las 17:00 horas y todo el personal médico civil fue obligado a suscribir un riguroso acuerdo de confidencialidad para evitar filtraciones a la prensa. Rodeado por el gerente de selecciones Cícero Souza y el supervisor Sérgio Dimas, el delantero abandonó el predio de la Granja Comary en una furgoneta oficial y pasó cerca de una hora bajo revisión, retirándose visiblemente preocupado y con el asiento del vehículo totalmente reclinado tras conocer el panorama adverso.

El parte médico oficial y los plazos límite de la FIFA
Tras la finalización de los estudios por imágenes, el jefe del departamento médico de la delegación brasileña, el doctor Rodrigo Lasmar, ofreció una escueta conferencia de prensa sin derecho a preguntas para oficializar el diagnóstico y cortar las especulaciones:
“Se sometió a exámenes médicos complementarios, que culminaron con una resonancia magnética que confirmó una lesión de grado dos en la pantorrilla (gemelo). Continúa con el tratamiento y recibirá el alta en dos o tres semanas. Lo evaluaremos día a día. Esa es la expectativa”, sentenció el profesional.
Los plazos informados por el cuerpo médico sitúan a Neymar en una carrera contrarreloj al límite de lo físico. Con el estreno de la Canarinha pautado para dentro de apenas 16 días, el delantero quedó completamente descartado para el encuentro amistoso de este domingo 31 de mayo frente a Panamá y, de acuerdo con los reportes del sitio periodístico G1, tampoco llegará en condiciones de sumar minutos en el segundo test preparatorio contra Egipto, programado para el sábado 6 de junio.
La encrucijada reglamentaria es feroz: de acuerdo con las normativas estrictas de la FIFA, una vez presentada la lista oficial de 26 convocados, un futbolista lesionado solo puede ser reemplazado de la nómina hasta 24 horas antes del debut oficial del equipo en el torneo, y únicamente si la junta médica de la entidad madre del fútbol constata y dictamina que se trata de una «lesión o enfermedad grave».

El fixture de Brasil en el Grupo C
La planificación del cuerpo técnico de Carlo Ancelotti se ve seriamente alterada en la víspera del torneo, donde integran una zona que no permite margen de error:
- Debut: Sábado 13 de junio frente a Marruecos en el MetLife Stadium de Nueva Jersey (partido para el cual Neymar llegará sin ritmo futbolístico y con el alta médica recién obtenida).
- Segunda fecha: Viernes 19 de junio ante Haití.
- Cierre de grupo: Miércoles 24 de junio contra Escocia.
Cortocircuito y furia de la CBF con la dirigencia del Santos
Detrás de la faceta estrictamente médica, el caso desató una fuerte tormenta dirigencial y un marcado malestar en los pasillos de la confederación brasileña hacia las autoridades del Santos. Las rispideces y fallas en los canales de comunicación venían arrastrándose desde hace diez días. El pasado 18 de mayo, coincidiendo con la fecha de la convocatoria mundialista, el Peixe envió un documento formal que oficiaba como certificado médico tras la dolencia sufrida por el atacante en el partido del 17 de mayo contra Coritiba. En dicho informe escrito, el club paulista minimizaba la dolencia, asegurando firmemente que se trataba de un «simple edema» que no le impediría entrenar a la par del grupo en la Granja Comary.
Sin embargo, los exámenes protocolares de rigor a los que el cuerpo médico de Ancelotti sometió a los 23 futbolistas que iniciaron la concentración encendieron las sospechas de Lasmar. La CBF ya manejaba datos cruzados de que la dolencia revestía mayor complejidad, lo que motivó la derivación urgente a la resonancia magnética que terminó por destapar la lesión de grado dos. En la cúpula del seleccionado brasileño no ocultan su indignación con la postura del Santos, acusando a la institución de haber retaceado información médica crucial y haber puesto en riesgo la planificación física del futbolista de cara a la cita máxima del deporte mundial.







