San Antonio Spurs concretó una hazaña tremenda al meterse nuevamente en la gran definición de la NBA, rompiendo una racha de 12 años de ausencia en esta instancia. Los dirigidos por Mitch Johnson sacaron a relucir su mística y su carácter en el escenario más complejo, venciendo por 111-103 a Oklahoma City Thunder en su propia casa durante el decisivo séptimo juego de la serie. Con este triunfo, los texanos destronaron al último campeón del certamen y firmaron su séptima aparición histórica en las finales, donde buscarán alcanzar su sexto anillo, una gloria que no consiguen desde la temporada 2014.
El planteo de San Antonio fue sumamente agresivo desde el salto inicial. Con una defensa asfixiante que forzó pérdidas constantes y un contraataque letal, el equipo logró marcar la pauta del partido. La gran diferencia de la noche estuvo en la eficacia desde el perímetro, ya que los Spurs castigaron con 17 triples a lo largo del juego, un rubro en el que habitualmente no suelen destacarse pero que esta vez inclinó la balanza. La dupla compuesta por el juvenil Stephon Castle y la jerarquía de Víctor Wembanyama comandó el arranque, sumada a la efectividad de Julian Champagnie, quien aportó dos triples clave en el primer cuarto para cerrar esos doce minutos iniciales con una ventaja de 32-25.
A pesar de que el Thunder reaccionó en el segundo período impulsado por una actuación soberbia de Shai Gilgeous-Alexander, quien demostró toda su categoría convirtiendo 13 de sus 35 puntos totales en ese tramo, San Antonio supo resistir el embate. Apoyados en los buenos ingresos desde el banco de Jared McCain y Jaylin Williams, el local llegó a emparejar el marcador, pero un doble agónico de Keldon Johnson mandó a los Spurs al descanso arriba por 56-53. En la segunda mitad, el desgaste físico propuesto por los texanos terminó por minar la resistencia de Oklahoma. Con un goleo repartido entre Devin Vassell, Ron Harper y De’Aaron Fox, San Antonio mantuvo el control defensivo y sentenció la victoria en los momentos calientes.
Como era de esperarse, Víctor Wembanyama fue elegido como el MVP de la definición. El gigante francés completó una serie sencillamente descomunal, promediando 27,3 puntos, 10,9 rebotes, 3,1 asistencias y 2,7 tapas por encuentro, además de registrar una efectividad del 40% en tiros de tres puntos. Con este panorama idílico, las finales del básquetbol norteamericano revivirán la mítica definición de 1999 entre Spurs y Knicks, exactamente 27 años después. La acción por el título de la temporada comenzará el próximo miércoles en San Antonio, mudándose la serie a la Gran Manzana a partir del tercer partido fijado para el lunes 8 de junio.







