El departamento despide a un vecino de enorme trayectoria, reconocido por su calidez humana, su trabajo como capataz en la emblemática Finca Castán y su gran pasión: la elaboración de vinos artesanales de autor que llegaron a rincones increíbles.
El departamento 9 de Julio se encuentra sumido en una profunda tristeza tras conocerse la noticia del fallecimiento de uno de sus vecinos más ilustres y queridos: Don Jopo Giménez. Su partida deja un vacío inmenso en la comunidad, pero también un legado imborrable marcado por el esfuerzo, la pasión y el amor por su tierra.
Durante gran parte de su vida productiva, Don Giménez se desempeñó con gran responsabilidad como capataz de finca en «Finca Castán», una firma sumamente reconocida en el ámbito agrícola de 9 de Julio. Allí consolidó su reputación de hombre trabajador, respetado por sus compañeros y patrones.
Casado con doña Fanny Ríos, Don Jopo formó una hermosa familia de la cual nacieron sus tres hijos: Graciela, Osvaldo y Marisa. Esta última, actual directora de la escuela Esteban de Luca, es ampliamente reconocida en la zona por seguir los pasos de su padre en cuanto a su gran humildad y un profundo amor hacia el prójimo.
El vino artesanal: una pasión que traspasó fronteras
Si bien su trabajo formal estaba en las fincas, la verdadera pasión de Don Jopo se manifestaba en sus tiempos libres. Con dedicación minuciosa y un amor único por la viticultura, se dedicó a la elaboración de vinos artesanales y de autor de gran calidad.
- El rincón de los encuentros: En el Callejón González, antes de llegar a la Ruta 183, se encontraba el santuario donde Don Jopo despachaba su producción. Quien asistía a comprar no solo se llevaba un producto exquisito, sino también el regalo de una charla histórica e inolvidable con él.
- Calidad de exportación espiritual: Aunque quizás él mismo jamás llegó a dimensionar la excelente calidad de su producto, sus vinos artesanales se convirtieron en un verdadero emblema local. Miles de litros se vendieron en su propiedad y botellas selectas llegaron a lugares increíbles, siendo elegidas como obsequios de prestigio y para engalanar eventos especiales.

El agradecimiento de su pueblo
La noticia de su fallecimiento generó una inmediata oleada de afecto y respeto en las redes sociales y en cada rincón del departamento. Los vecinos, quienes destacan que era una persona sumamente culta, amable y dispuesta a transmitir la historia del lugar, coincidieron en la importancia de su aporte a la identidad cultural y productiva de la comuna.
Hoy, todo el departamento de 9 de Julio se une en un sincero abrazo a su esposa Fanny, a sus hijos y nietos, y le dice con el corazón en la mano: ¡Hasta pronto, «Don Jopo», y gracias por tanto!







