A casi una semana del hallazgo del cuerpo de Agostina Vega, el intendente de Córdoba, Daniel Passerini, rompió el silencio. En una fuerte autocrítica institucional, el mandatario local reconoció que el Estado falló y se colocó en el centro de la tormenta política.
“Hay que reconocer que el sistema de controles falló, la Municipalidad falló y yo soy el máximo responsable, me tengo que hacer cargo y tomar decisiones”, lanzó Passerini en diálogo con El DoceTv.
El jefe comunal se mostró conmovido por la tragedia y admitió el impacto político que salpica directamente a su gestión: “Desde que ocurrió esta tragedia que nos tiene muy angustiados, muchas de las cosas colaterales tienen que ver con la Municipalidad. No puedo tapar algo que ocurrió y que es muy grave”.
Purga de antecedentes y medidas drásticas
El escándalo estalló al salir a la luz que Claudio Barrelier, el principal acusado del femicidio, estaba contratado por la Municipalidad. A raíz de esto, Passerini confirmó que le llovieron denuncias sobre otros empleados en situaciones irregulares. “Ya recibí más de 200 mensajes de que tengo tipos en tal área que están con una condena y están trabajando. A todas las denuncias lo que hago es pedir los datos”, aseguró.
Para frenar la crisis, el intendente envió de urgencia un proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante con dos ejes centrales:
- Antecedentes penales estrictos: Los empleados municipales deberán presentar el certificado cada 6 meses y ya no cada 4 años.
- Controles de adicciones: Se implementará la realización obligatoria del narcotest para todo el personal.
Una renuncia política clave
El caso ya se cobró su primera víctima política de peso. Passerini se refirió a Ricardo Moreno, el dirigente señalado como el responsable de haber ingresado a Barrelier a la estructura municipal.
El intendente fue tajante sobre el destino de Moreno, quien ya dio un paso al costado: “El domingo, cuando me entero de esta situación, le pedí que no continúe”, concluyó.







