El índice de riesgo país elaborado por JP Morgan perforó la barrera de los 500 puntos y abrió este viernes en 433 unidades, consolidando una tendencia alcista en los bonos soberanos argentinos. Con una caída acumulada de casi el 15% en apenas dos ruedas financieras, el indicador alcanza registros de mayo de 2018, renovando las expectativas del mercado sobre la posibilidad de que el Gobierno busque financiamiento en el mercado internacional.
La fuerte reacción de los activos locales fue impulsada por la reciente mejora en la calificación de la deuda otorgada por la agencia S&P, un catalizador que disparó compras masivas de títulos públicos desde el pasado jueves. A este factor propio del mercado local se sumó, según analistas de Outlier, un contexto financiero global favorable que impulsó a los activos de mercados emergentes.
Históricamente, el equipo económico había descartado la salida a los mercados internacionales mientras el índice se mantuviera por encima de los 500 puntos básicos. Con este nuevo escenario, el horizonte para el Gobierno podría modificarse. Hasta el momento, el ministro Luis Caputo se había centrado en cubrir los vencimientos de deuda hasta fines de 2027 a través de préstamos garantizados y la gestión con organismos internacionales.
Expertos del Grupo SBS señalaron que, para que esta euforia financiera se convierta en una estabilidad duradera, el Gobierno deberá mantener el enfoque en pilares macroeconómicos críticos:
- Acumulación de reservas: Factor fundamental para la solvencia externa.
- Humor social: Evolución de la inflación, recuperación del salario real y dinamismo del empleo privado, variables que cobran especial relevancia de cara al ciclo electoral del próximo año.







