El crecimiento exponencial de la actividad minera en la provincia generó un escenario de alta competitividad laboral, donde los perfiles técnicos especializados comenzaron a escasear. El avance de los grandes proyectos metalíferos y las intensas campañas de exploración generaron un fuerte incremento en la demanda de perforistas, un puesto clave para el desarrollo de cualquier yacimiento y cuya remuneración se posiciona entre las más competitivas del mercado laboral actual.
Esta realidad obligó tanto a las cámaras empresarias del sector como a consultoras y organismos formativos a acelerar los esquemas de capacitación técnica. Las operadoras locales se encuentran con el desafío de que la oferta de mano de obra calificada disponible no llega a cubrir las vacantes que se abren a medida que los proyectos pasan a etapas más complejas de desarrollo y construcción.
Frente a este déficit, las principales empresas y entidades sectoriales comenzaron a estructurar programas de formación intensivos. Estas capacitaciones no solo apuntan a la formación técnica tradicional y al manejo de maquinaria de alta complejidad, sino que también incorporan módulos específicos de seguridad operativa, muestreo geológico, cuidado ambiental y herramientas digitales de empleabilidad.
La reconversión laboral hacia el sector extractivo se convirtió en una salida atractiva para cientos de sanjuaninos, atrayendo incluso a perfiles provenientes de otros rubros. El gran desafío a mediano plazo para la industria será sostener el ritmo de profesionalización de nuevos trabajadores para evitar cuellos de botella que puedan condicionar la velocidad de ejecución de las futuras minas en la región.







