El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció oficialmente su dimisión como líder del Partido Laborista y jefe de Gobierno. La decisión fue comunicada esta mañana en una emotiva declaración pública frente a la residencia oficial de 10 Downing Street, tras constatar que había perdido la confianza de su grupo parlamentario para continuar al frente del Ejecutivo.
La posición de Starmer se había vuelto insostenible tras el duro revés electoral sufrido por los laboristas en las elecciones locales de mayo y la creciente presión interna, que incluyó la renuncia previa de ministros clave de su gabinete. El detonante definitivo fue la victoria la semana pasada del exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, en una elección parcial clave, lo que consolidó su perfil como el principal favorito para sucederlo.
Durante su discurso de despedida, Starmer afirmó que ya le comunicó su decisión al rey Carlos III y aseguró que permanecerá en el cargo de manera interina para garantizar una «transición ordenada». El calendario para la elección del nuevo líder laborista se abrirá a principios de julio, con el objetivo de que el Reino Unido tenga un nuevo primer ministro antes de que el Parlamento reanude sus sesiones en septiembre.
Con la salida de Starmer, que llegó al poder con una mayoría aplastante en julio de 2024, el Reino Unido se prepara para recibir a su séptimo primer ministro en tan solo diez años, reflejando la profunda inestabilidad política que atraviesa el país desde el referéndum del Brexit en 2016.








