En una reñida pulseada legislativa, el bloque de La Libertad Avanza logró desactivar el quórum en la Cámara de Diputados tras sellar acuerdos de último momento con sectores de la UCR, el PRO y bloques aliados. Los expedientes contra el jefe de Gabinete pasarán a comisiones la próxima semana.
BUENOS AIRES — En una tarde cargada de extrema tensión política y negociaciones de pasillo de último minuto, la oposición dura no logró alcanzar el quórum reglamentario en la Cámara de Diputados de la Nación. De este modo, la sesión especial que había sido convocada con el firme propósito de tratar los proyectos que planteaban la interpelación y una eventual moción de censura contra el actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni, terminó por frustrarse por completo.
A las 14:31 horas, habiendo transcurrido con estricta rigurosidad la media hora de prórroga reglamentaria que poseen los bloques convocantes para consolidar el número de legisladores en el recinto, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, dio por concluida la convocatoria de forma tajante. En el tablero digital se contabilizaron apenas 117 legisladores sentados en sus bancas, una docena menos de los 129 necesarios para dar inicio formal al debate.
La clave absoluta para desactivar la embestida opositora radicó en una silenciosa y quirúrgica jugada de ajedrez político que se gestó durante las 48 horas previas en los despachos oficiales. La estrategia consistió en un compromiso asumido por el oficialismo con las bancadas aliadas para abrir de manera formal la comisión de Asuntos Constitucionales el próximo martes 30 de junio. Allí se prevé empezar a tratar los mismos seis expedientes vinculados a la figura del jefe de Gabinete.
«Una jugada de ajedrez en las últimas 48 horas desactivó el quórum y le dio una semana de alivio al jefe de Gabinete.»
Con esta maniobra, el oficialismo conducido por La Libertad Avanza no solo consiguió derribar la sesión especial del día, sino que además logró una valiosa bocanada de aire de una semana para «descansar» de la exposición del caso Adorni. Asimismo, la conducción libertaria se garantizó una dinámica de trabajo en comisiones donde retiene un control mucho más estratégico de los tiempos, sin la obligación explícita de emitir dictámenes en plazos perentorios.
El plan original de los bloques opositores para este martes consistía en emplear una mayoría simple para forzar el emplazamiento de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Peticiones, Poderes y Reglamento. Busbacan imponer un cronograma de urgencia institucional que obligara al oficialismo a dictaminar de forma inmediata.
Dentro del grupo de los 117 diputados que sí bajaron al recinto a dar la discusión se ubicó la enorme mayoría del interbloque de Unión por la Patria, acompañados en bloque por los cuatro legisladores del Frente de Izquierda, los dos representantes de la Coalición Cívica, un sector intermedio de Provincias Unidas, Miguel Ángel Pichetto, Marcela Pagano y Karina Banfi, entre otros pocos nombres dispersos.
En la vereda de las ausencias que terminaron de inclinar la balanza a favor del Gobierno nacional, llamó poderosamente la atención la falta con aviso de la jefa del bloque de Provincias Unidas, Gisela Scaglia, junto con otros diputados nacionales alineados de manera directa con el gobernador de la provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro.
Por otro lado, no causó sorpresa la total ausencia en los escaños de los integrantes del PRO, la Unión Cívica Radical (UCR), el MID e Innovación Federal. Estas son, precisamente, las estructuras partidarias con las cuales la cúpula de La Libertad Avanza terminó de tejer y pulir el acuerdo político para vaciar el recinto y propiciar el rotundo fracaso del quórum opositor, dejando la discusión postergada para el ámbito de las comisiones ordinarias.








