A través de Grondplek y mediante el uso de tecnología de impresión tridimensional de cemento a gran escala, la empresa acelera los plazos de obra, reduce costos en un 30% y abre las puertas a soluciones habitacionales y de infraestructura clave para el país y la región cuyana.
La industria de la construcción en Argentina se encuentra a las puertas de un cambio de paradigma sin precedentes. El reconocido emprendedor tecnológico Mateo Salvatto encabeza Grondplek, una innovadora startup que promete transformar radicalmente la edificación residencial e industrial mediante el uso de impresoras 3D de hormigón a gran escala. La propuesta central de la firma resulta impactante: es capaz de montar la estructura completa («obra gris») de una vivienda de 120 metros cuadrados en apenas 48 horas.



Este sistema automatizado representa una evolución crucial ante los tradicionales y prolongados plazos de obra y los altos costos que dominan el sector en la actualidad. Al eliminar etapas clásicas como el armado de encofrados y los extensos tiempos de espera para el fraguado y secado tradicional, la tecnología optimiza al máximo tanto el material utilizado como el recurso humano en el terreno.
«La casa del futuro no se imprime sola, pero sí se automatiza la parte más pesada y repetitiva», explicó Mateo Salvatto, cofundador de la compañía. El objetivo es desplazar las tareas físicas más extenuantes hacia trabajos de mayor especialización técnica.
Tecnología de escala global adaptada al suelo local
Grondplek nació tras un riguroso proceso de investigación y análisis de tecnologías globales aplicadas a la infraestructura. En 2021, la empresa se consolidó en el país como distribuidora y operadora oficial de COBOD International, líder mundial en impresión 3D de hormigón, convirtiéndose en la única organización certificada en territorio nacional para operar estos imponentes equipos de gran formato.
El núcleo de este sistema es una colosal impresora de 11 metros de ancho por 11 metros de largo, con una altura regulable que alcanza los 7 metros. El proceso operativo se complementa con una planta mezcladora compacta que bombea una dosificación exacta de cemento y aditivos químicos directamente hacia el cabezal impresor. Guiada por un diseño digital previo cargado en software, la máquina deposita el hormigón capa por capa con precisión milimétrica, eliminando por completo el desperdicio de materiales.
La reconfiguración del empleo y el potencial sísmico
Desde la startup descartan que la automatización implique la desaparición de los obreros de la construcción, sino una reconfiguración de sus roles en las obras. El sistema demanda técnicos capacitados para calibrar las mezclas, operadores para supervisar el software de la impresora y un equipo especializado de albañiles, electricistas y plomeros que ejecuten las terminaciones posteriores, las aberturas y las conexiones de servicios una vez culminada la estructura de hormigón.
Para provincias como San Juan, esta tecnología guarda un atractivo técnico fundamental: las estructuras impresas están diseñadas bajo estrictos estándares de resistencia que contemplan condiciones sísmicas y climas extremos. Además, los muros pueden ser impresos con un sistema de doble pared con cámara de aire integrada, optimizando de manera sustancial el aislamiento térmico y acústico, una ventaja competitiva de alto valor para las amplitudes térmicas de la región cuyana.
Detalles Técnicos y Rendimiento del Sistema
- Estructura base de obra gris: 120 metros cuadrados listos en 48 horas.
- Dimensiones del equipo BOD2: 11 metros de largo, 11 metros de ancho y 7 metros de alto.
- Capacidad de elevación: Permite construir estructuras y edificaciones de hasta 3 pisos de altura.
- Eficiencia operativa: Reduce los plazos globales de ejecución en un 35% y abarata los costos en un 30% comparado con el método tradicional.
- Desperdicio cero: El cabezal extrusor deposita únicamente la cantidad exacta de mezcla requerida por el diseño digital.
Planes de escala social e industrial
El déficit habitacional en Argentina, que afecta a más de 3,5 millones de personas, es uno de los horizontes donde Grondplek busca generar mayor impacto. La velocidad del sistema abre la puerta a la producción de módulos habitacionales en serie para proyectos de vivienda social masiva. Actualmente, instituciones como la Universidad Nacional de La Plata y el gobierno de la provincia de Buenos Aires ya se encuentran diagramando planes piloto que aprovechan la escalabilidad de esta herramienta.
Por otro lado, el sector corporativo y de grandes infraestructuras ya ha comenzado a validar la tecnología. En 2023, la empresa selló una alianza estratégica con el Grupo Techint tras la venta de una impresora industrial BOD2. Hasta la fecha, Grondplek lleva impresos más de 500 metros cúbicos de hormigón y ha fabricado alrededor de 1.400 piezas de infraestructura pesada, que incluyen sistemas de drenaje, cámaras subterráneas y muros de contención.
Con un equipo de profesionales distribuidos entre Argentina y Uruguay, y la proyección de expandir sus operaciones operativas hacia Paraguay, la startup de Mateo Salvatto no solo plantea una renovación logística en la construcción de viviendas, sino que se posiciona como una «fábrica de premoldeados portátil» capaz de instalarse en cualquier terreno y responder con inmediatez a las demandas edilicias del siglo XXI.








