San Juan se posiciona hoy en el centro de la escena energética mundial al capitalizar su doble condición de referente en energía fotovoltaica y actor clave en la minería de cobre. Esta combinación estratégica responde a la necesidad del nuevo mapa energético global, donde la transición hacia fuentes limpias depende de manera crítica de minerales que permitan transportar y conectar la energía de manera eficiente.
La provincia ha consolidado un liderazgo indiscutible en este ámbito, generando actualmente el 33% de la energía solar de todo el país a través de 21 parques en operación que suman más de 860 MW de potencia. Sin embargo, el desafío de la transición energética va más allá de la generación, ya que el despliegue de estas tecnologías requiere grandes volúmenes de cobre para la infraestructura eléctrica. En este sentido, el escenario internacional advierte sobre una creciente escasez, proyectando un déficit de suministro de cobre del 30% para 2035, lo que sitúa a las reservas sanjuaninas en una posición de valor estratégico sin precedentes.
Con Argentina consolidada como el sexto país con mayores recursos y reservas de cobre a nivel mundial, las proyecciones para la próxima década son sumamente optimistas: se estima que la producción nacional podría alcanzar las 1,6 millones de toneladas anuales para 2035, generando exportaciones por más de 19.200 millones de dólares. Para San Juan, este panorama representa una oportunidad histórica para avanzar hacia la integración en nuevas cadenas productivas, impulsando la creación de empleo genuino y una necesaria diversificación de la economía provincial que permita capitalizar todo el potencial de nuestra cordillera de cara al futuro.







