Frente a la ola de frío que afecta a la provincia, el Gobierno provincial decidió redoblar esfuerzos para proteger a los sectores más vulnerables. La respuesta oficial ha sido contundente: los refugios Papa Francisco y Madre Teresa de Calcuta dejaron de ser solo un refugio nocturno para convertirse en centros de contención con atención las 24 horas, garantizando que el frío no se convierta en una amenaza mortal para quienes viven en situación de calle.
El desafío de la gestión actual fue ampliar el margen de respuesta. Por eso, la capacidad de los albergues se estiró hasta alcanzar las 60 plazas en cada unidad, lo que permite una mayor recepción ante la demanda creciente de los días más helados. Pero no solo se trata de un techo y una cama; el acompañamiento también llegó a la mesa. Ahora, los albergados cuentan con el servicio completo de cuatro comidas diarias, tras la incorporación estratégica de almuerzos y meriendas.
Mientras tanto, el despliegue territorial no se detiene. Equipos de la Dirección de Emergencia recorren diariamente los puntos críticos para asistir con kits de abrigo, calzado y raciones calientes a quienes eligen permanecer en la vía pública. Detrás de estas acciones, un grupo interdisciplinario de profesionales se encarga de realizar el seguimiento necesario para que esta asistencia no sea solo un alivio momentáneo, sino un puente hacia una mejor situación.

Para cualquier vecino que detecte a una persona en situación de riesgo o que necesite activar el protocolo de ayuda, los números de contacto 264-6289953 y 264-4123158 permanecen activos las 24 horas, como una red de seguridad abierta a toda la comunidad.







