Con 70 años de trayectoria en el mercado nacional, la firma Frutafiel se declaró en cesación de pagos. La crisis golpea de lleno a los productos no esenciales debido al desplome del poder adquisitivo. Registra más de $1.000 millones en cheques sin fondo.
La recesión económica y la persistente caída del consumo masivo sumaron una nueva e importante víctima en el entramado industrial del país. Frutafiel, una emblemática empresa de bebidas con siete décadas de historia en el mercado argentino, se presentó formalmente en concurso preventivo de acreedores tras verse imposibilitada de hacer frente a sus compromisos financieros.
La firma, cuya planta de producción se ubica en la localidad de General Ramírez (Entre Ríos) pero abastece y distribuye productos a nivel nacional, atribuyó el colapso de sus finanzas a un combo letal: la licuación del poder adquisitivo de los consumidores y un drástico incremento en los costos de energía, combustibles y materias primas.
Según la presentación realizada ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 9 de Paraná, a cargo del juez Ángel Luis Moia, la empresa ingresó en un estado insostenible de cesación de pagos entre marzo y abril de este año. La situación más alarmante quedó reflejada en los registros del Banco Central, que reportan 387 cheques rechazados por falta de fondos que totalizan una cifra superior a los $1.085 millones.
Costos en alza y góndolas vacías
Desde la conducción de Frutafiel explicaron que el proceso inflacionario post-pandemia erosionó el margen de ganancia de sus principales líneas. Al tratarse de productos considerados «no esenciales» —como aguas saborizadas, bebidas con jugo de aloe vera, gaseosas y cervezas—, la firma no pudo trasladar las subas de los insumos (muchos de ellos derivados del petróleo para envases, que representan hasta el 95% del costo final) a las góndolas sin perder competitividad frente a las grandes multinacionales.
A pesar de haber intentado agresivas promociones en cadenas de supermercados, los márgenes de utilidad cayeron a cero. Incluso el principal accionista de la firma llegó a vender patrimonio personal para inyectar capital e intentar lanzar nuevas marcas de cerveza artesanal y vino con jugo para diversificar el negocio, pero la respuesta del mercado no llegó a tiempo ante la velocidad de la crisis.
EL DATO > Frutafiel cuenta con un activo total estimado en $4.016 millones, frente a un pasivo exigible de $3.818 millones. Su patrimonio neto quedó reducido a apenas el 5% de sus activos, lo que demuestra el estado de asfixia financiera previa al pedido judicial.
Impacto y expectativas de reactivación
El caso enciende las alarmas en el sector productivo del interior del país, ya que la compañía es uno de los motores de empleo en su comunidad. Sin embargo, en el escrito judicial, las autoridades de la empresa sostienen que el negocio sigue siendo viable a mediano y largo plazo.
El objetivo de la apertura del concurso preventivo —cuya sindicatura ya fue designada— es lograr un «desahogo financiero» mediante la reestructuración de la deuda acumulada. Esto permitiría a la firma frenar los embargos, suspender los intereses de las deudas fiscales (con la ARCA) y volcar el flujo de caja diario netamente a la cadena de producción para mantener los puestos de trabajo y garantizar la continuidad de la marca en el mercado nacional.







