Tras el agónico triunfo frente a Cabo Verde, la selección argentina sufrió un contratiempo inesperado en Miami que alteró su hoja de ruta. Debido a las fuertes tormentas eléctricas que afectaron la zona durante la mañana del sábado, el cuerpo técnico debió cancelar el entrenamiento regenerativo previsto en el campo.
Ante la imposibilidad de trabajar al aire libre, Lionel Scaloni y sus colaboradores se vieron obligados a trasladar todas las tareas al gimnasio del complejo de Inter Miami. Este cambio de planes llega en un momento de máxima tensión física para el plantel, que terminó el partido del viernes con más de 120 minutos de acción y varios jugadores con molestias.
El estado físico es la gran preocupación del DT, quien confirmó que Nahuel Molina y Facundo Medina terminaron «tocados», mientras que Enzo Fernández sufrió calambres por la exigencia del encuentro. Con el duelo ante Egipto pautado para este martes 7 de julio en Atlanta, cada hora de descanso y trabajo es fundamental para recuperar a un equipo que, en palabras de Scaloni, «jugó con el corazón» para sostener la clasificación.
La delegación viajará a Atlanta tras el entrenamiento a puertas cerradas del domingo, donde buscarán ajustar los últimos detalles tácticos antes del cruce decisivo por los cuartos de final.







