El reconocido creativo publicitario falleció hoy a la madrugada a los 60 años tras sufrir complicaciones por una neumonía que derivaron en un shock séptico.
El mundo de la comunicación y la creatividad argentina está de luto. En las primeras horas de este jueves falleció Ramiro Agulla, considerado uno de los publicistas más influyentes, disruptivos y determinantes de la década de los 90 y principios de los 2000. Su deceso se produjo a las 4 de la madrugada debido a un agravamiento de su salud producto de una neumonía que desencadenó un cuadro de shock séptico, según confirmaron fuentes médicas.
Agulla saltó a la masividad y la historia grande de la publicidad local al conformar una dupla legendaria junto a Carlos Baccetti. Desde la agencia Agulla & Baccetti, ambos revolucionaron la forma de hacer televisión comercial, rompiendo moldes estéticos y narrativos que marcaron a fuego la cultura popular de la época y cosechando innumerables premios tanto a nivel nacional como internacional.
Entre sus creaciones más emblemáticas y recordadas por los argentinos se destaca la multipremiada campaña “La Llama que llama” para Telecom/Personal, una serie de comerciales humorísticos cuyos personajes trascendieron la pantalla y se volvieron parte del habla cotidiana. Asimismo, fueron los autores de “El Oso” para la marca de cerveza Quilmes, un anuncio de fuerte impronta emotiva y de identidad nacional que marcó un hito en la comunicación de masas.
Su incursión en el marketing político
Más allá de sus éxitos comerciales con las marcas más importantes del país, la dupla Agulla-Baccetti se convirtió en pionera del marketing político moderno en la Argentina.
Su trabajo más disruptivo y recordado en este ámbito fue el diseño de la campaña presidencial que llevó a Fernando de la Rúa a la presidencia en 1999, recordada fuertemente por el icónico spot donde el candidato pronunciaba la frase «Dicen que soy aburrido…». A partir de allí, Agulla se consolidó como un estratega de consulta para diversas campañas a gobernadores, legisladores y dirigentes nacionales, transformando para siempre el vínculo entre la política institucional y el lenguaje publicitario.
Con su partida, se cierra una etapa dorada de la creatividad y la audacia en los medios de comunicación de nuestro país.







