El exsubsecretario de Minería de Chile, Edgar Blanco Rand, analizó en Ecosistema Minero los cuellos de botella que enfrenta la provincia ante la llegada de la gran minería y la urgente necesidad de planificar el desarrollo social.
La inminente llegada de los megaproyectos de cobre a San Juan sitúa a la provincia ante un escenario histórico, pero repleto de complejidades logísticas y sociales. Para reflexionar sobre esta transición, el programa radial Ecosistema Minero (Radio Colón) dialogó con Edgar Blanco Rand, exintendente de la región de Antofagasta y exsubsecretario de Minería del vecino país, quien hoy forma parte del Grupo Genera.
Blanco Rand advirtió que la minería a gran escala opera bajo tres desafíos constantes productivo, ambiental y regulatorio, pero remarcó que durante la etapa de instalación y construcción existe un cuarto factor crítico: el desafío social. «Significa cómo la región se prepara para recibir esta cantidad de inversión y de personas, y poder hacer propios los desafíos», explicó el especialista, señalando que uno de los errores históricos en Chile fue iniciar proyectos sin considerar adecuadamente la opinión de las bases comunitarias y el entorno inmediato.
El experto chileno le puso números a la transformación que se avecina: un desarrollo conjunto de los proyectos cupríferos sanjuaninos demandará unos 10.000 trabajadores directos (propios y contratistas) en operación, lo que se traducirá en entre 30.000 y 40.000 empleos indirectos en el territorio. «El principal desafío hoy es desarrollar a las personas que van a trabajar en las empresas; ojalá que sean de la provincia para que lleven el crecimiento», subrayó. Asimismo, apuntó a la necesidad de dotar a las ciudades de infraestructura atractiva (salud, escuelas, conectividad y espacios públicos) para evitar que los servicios básicos colapsen con el flujo migratorio de trabajadores.
Por último, el exsubsecretario desmitificó los temores vinculados al avance tecnológico y el uso de inteligencia artificial en los yacimientos modernos. Afirmó que tecnologías como la automatización y los camiones autónomos «no atentan contra el empleo, sino que lo transforman y especializan», permitiendo además mudar los centros de control a las ciudades, lo cual resguarda la seguridad física de los operarios. En materia ambiental, defendió que San Juan corre con la ventaja de iniciar sus proyectos desde cero, pudiendo aplicar tecnologías de «minería verde», tales como la recirculación de agua en niveles del 85% al 90% y el uso de energías limpias.







