El último balance oficial confirmó que la cifra de fallecidos escaló a 4.490 tras sumarse nuevas víctimas del devastador sismo del pasado 24 de junio. Además, se contabilizan 16.740 heridos y casi 20.000 personas asistidas en campamentos de emergencia, siendo la localidad de La Guaira la zona que concentra el mayor nivel de destrucción edilicia.
A casi tres semanas de los devastadores terremotos que sacudieron el territorio venezolano, la magnitud de la catástrofe continúa en un aumento alarmante. El informe más reciente difundido por la Vicepresidencia Sectorial para el Área Social confirmó que el número de víctimas fatales se elevó de forma dramática, mientras los equipos de asistencia redoblan los esfuerzos para contener a miles de familias que se quedaron sin hogar.
Cifras escalofriantes y colapso habitacional en La Guaira
El balance oficial de las últimas horas constató la aparición de otros 157 fallecidos, llevando la cifra total de muertos a un piso mínimo de 4.490 personas. Por su parte, la cantidad de heridos se mantiene congelada en 16.740 afectados. La progresión de la mortalidad desde el pasado 24 de junio refleja la crudeza del impacto provocado por los dos movimientos telúricos de magnitud 7,2 y 7,5 que se registraron con apenas 39 segundos de diferencia.
La zona cero de la destrucción edilicia se concentra de manera alarmante en el estado de La Guaira. Según los reportes de ingeniería, esa región concentró el colapso total de 158 edificios, una cifra equivalente a ocho de cada diez derrumbes registrados a nivel nacional. Debido a esto, la cantidad de ciudadanos albergados en refugios temporales trepó a 19.583 personas. Hasta el momento se habilitaron 108 campamentos en todo el país —con Caracas y Miranda a la vanguardia— y el gobierno inició un censo biométrico estimando que se necesitará la reconstrucción de al menos 25.000 viviendas.
El lento proceso de remoción y el destino de los cuerpos no identificados
Ante los fuertes rumores sobre el destino de los fallecidos que aún no pudieron ser reconocidos, las autoridades de la Asamblea Nacional salieron al cruce de forma tajante y rechazaron de manera absoluta que se estén utilizando fosas comunes para enterrar de forma masiva a las víctimas.
Desde el Ejecutivo explicaron que en el cementerio La Esperanza, ubicado a unos 25 kilómetros de Catia La Mar, se está realizando un procedimiento riguroso: se toman muestras biológicas para una futura identificación genética y luego se sepultan los restos en hileras debidamente delimitadas con piedras, flores y cruces blancas que portan un número de registro. Actualmente se trabaja en la ampliación de este predio para sumar espacio para unas 3.000 tumbas más.
Por último, respecto a los trabajos de limpieza en las estructuras colapsadas, se detalló que la remoción de escombros debe ejecutarse con extrema lentitud. El uso de maquinarias pesadas de gran calado se está dosificando al máximo ante la posibilidad de que existan personas atrapadas con hilos de vida o para respetar el reclamo de los familiares que exigen rescatar los cuerpos de las víctimas fatales de forma digna. En total, hay más de 31.000 funcionarios públicos y 30.000 voluntarios civiles haciendo frente a una emergencia que ya suma 1.222 réplicas.







