El constante incremento en el precio de los combustibles líquidos está provocando un cambio drástico en el comportamiento de los conductores sanjuaninos. Los estacioneros locales ya advierten una tendencia que se consolida: la caída del consumo de naftas y el resurgimiento del Gas Natural Comprimido (GNC) como la alternativa de supervivencia para el bolsillo.
Las claves del cambio de consumo
El escenario actual en las estaciones de servicio se define por tres ejes principales:
- Migración de productos: Muchos usuarios que cargaban nafta Premium se han volcado a la Súper, mientras que aquellos que utilizaban sus vehículos de forma diaria están reactivando sus equipos de GNC o consultando para instalarlos.
- Caída en las ventas: Se prevé una baja sensible en el volumen de ventas de combustibles líquidos. El «llenar el tanque» ha pasado a ser un lujo, reemplazado por cargas fraccionadas de acuerdo al presupuesto del día.
- El GNC como refugio: A pesar de que el gas también sufre actualizaciones, la brecha de costos sigue siendo lo suficientemente amplia como para que la demanda de este servicio crezca significativamente.
Impacto en el sector
Desde las cámaras que agrupan a las estaciones de servicio, la preocupación no solo radica en la baja de ventas, sino también en el aumento de los costos operativos (salarios, servicios e insumos) que deben afrontar mientras el consumo se retrae.
«El cliente ya no pide ‘lleno’, pide ‘dos mil pesos’ o ‘cinco mil pesos’. La prioridad es estirar el presupuesto hasta el próximo cobro», señalan desde el sector.
¿Qué se espera para los próximos meses?
Si la tendencia de aumentos mensuales continúa, el parque automotor de San Juan verá una transformación notable, con un incremento en la cantidad de obleas de GNC vigentes y un uso mucho más restrictivo de los vehículos particulares para fines no esenciales.







