Las autoridades confirmaron además más de 100 heridos, múltiples derrumbes y más de 36.000 hogares sin suministro eléctrico. La primera ministra Sanae Takaichi desplegó 3.600 militares para las tareas de rescate, mientras expertos alertan por el riesgo de réplicas de gran magnitud.
La devastación en el suroeste de Japón se profundizó este miércoles tras confirmarse que el terremoto de magnitud 7.1 que sacudió la isla de Kyushu dejó un trágico saldo provisional de al menos 18 muertos y más de 100 heridos. En una conferencia de prensa, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, confirmó la gravedad de la situación al reportar «daños considerables que incluyen víctimas, colapsos de edificios, incendios y destrucción en la red vial».
Uno de los epicentros de la tragedia ocurrió en el centro comercial AEON, ubicado en Kashima (afueras de Kumamoto), donde una fuerte explosión provocó el desplome masivo de techos y estructuras metálicas. El siniestro dejó un saldo de cuatro fallecidos, varios heridos y al menos tres personas atrapadas que son buscadas intensamente por los equipos de emergencia entre los escombros.

Despliegue militar, miles de evacuados y alerta latente por réplicas
Frente a la emergencia, el gobierno japonés movilizó a 3.600 efectivos de las Fuerzas de Armadas y 20 aeronaves para coordinar la evaluación de daños y el reparto de asistencia humanitaria. Si bien el Aeropuerto Aso Kumamoto comenzó a reanudar operaciones de forma paulatina, los servicios del tren bala Shinkansen continúan suspendidos, mientras unos 36.880 hogares e instalaciones permanecen sin energía eléctrica en la prefectura de Kumamoto.
Desde el área de prevención de desastres, Shinji Kiyomoto advirtió que el sismo de escasa profundidad desencadenó una fuerte actividad sísmica secundaria, e instó a la población a extremar los cuidados durante las próximas 48 a 72 horas ante la probabilidad latente de nuevos terremotos. La Autoridad Reguladora Nuclear de Japón confirmó que no se registraron anomalías en las centrales atómicas de la región, mientras miles de damnificados continúan alojados en centros de evacuación provisionales.







