Tras el conmovedor femicidio de Gema Álvarez, la directora del área del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, Dra. Valeria Díaz, pasó por los micrófonos de Radio Colón. Destacó la asistencia integral a la familia de la víctima, explicó el funcionamiento del CAVIG junto a la Justicia y confirmó que en 2026 se completaron 2.011 formularios de protección para mujeres y 556 para hombres.
El trágico desenlace de Gema Álvarez volvió a poner en primer plano la problemática de la violencia intrafamiliar y de género en la provincia. En diálogo con Radio Colón, la directora del área de Género del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, Dra. Valeria Díaz, expresó sus condolencias y abordó de manera integral los protocolos de actuación que lleva adelante el Estado provincial.
Díaz confirmó que el Ministerio intervino de forma directa para acompañar a la familia de Gema desde el primer momento, brindando asistencia con los servicios de sepelio, contención psicológica y seguimiento del entorno de la hija de la víctima. «El objetivo central de esta gestión es no llegar cuando el hecho ya ocurrió, sino fortalecer la prevención para que no tengamos que lamentar más víctimas fatalidades», enfatizó.
Cifras de 2026, rol del CAVIG y llamados a la comunidad
Durante la entrevista, la funcionaria brindó datos concretos sobre la demanda del servicio en lo que va del año 2026: la repartición ha registrado 2.011 denuncias y formularios de protección solicitados por mujeres y 556 por hombres. Al respecto, la abogada aclaró que estos registros corresponden a la aplicación de la Ley de Protección Integral de la Mujer y de Violencia Familiar, derivándose a los Juzgados de Familia o de Paz departamentales para el dictado de medidas cautelares como prohibiciones de acercamiento y exclusiones de hogar.
Asimismo, Díaz detalló el trabajo conjunto que se realiza en el Centro de Abordaje de Violencia Intrafamiliar y de Género (CAVIG), donde coexisten el Poder Ejecutivo y el Ministerio Público Fiscal las 24 horas. Finalmente, hizo un firme llamado a la sociedad y al entorno familiar: «Hay que estar atentos a las señales, no subestimar las amenazas de control ni juzgar a la víctima, porque el prejuzgamiento termina aislándola más de la ayuda que necesita».








