El canciller Pablo Quirno lamentó que el gobierno de Lula da Silva redujera la representación a encargados de negocios y pidiera el retiro del embajador argentino en Brasilia. Afirmó que, pese a las profundas diferencias ideológicas, el Gobierno nacional preservará la relación entre ambos Estados.
El canciller argentino Pablo Quirno cuestionó la decisión informada por la diplomacia brasileña de reducir de forma unilateral el nivel de la representación bilateral y solicitar el retiro del embajador argentino en Brasilia, pasando la relación a administrarse únicamente mediante encargados de negocios.
En declaraciones vertidas tras la emisión de un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Quirno lamentó la postura adoptada por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, aunque fue enfático al remarcar que la Argentina mantendrá la cordura y no responderá con una escalada de represalias. «Para pelearse hacen falta dos. No cuenten con la Argentina para eso. Nosotros vamos a seguir manteniendo las relaciones al nivel que decida Brasil», aseveró el funcionario.
El jefe de la diplomacia argentina recordó diversos episodios recientes para graficar que la gestión nacional optó históricamente por priorizar el vínculo estatal por encima de los roces ideológicos o de gestos como el intempestivo retiro brasileño de la representación de los intereses argentinos en Venezuela. «Tenemos diferencias ideológicas profundas, pero las reacciones argentinas nunca fueron al plano diplomático. Entendemos que hay otro camino para preservar las relaciones entre nuestros pueblos», concluyó Quirno.








