El próximo martes 3 de noviembre, Estados Unidos celebrará sus elecciones intermedias de medio término (midterms), una cita electoral de escala global que no solo pondrá a prueba la gobernabilidad de Donald Trump para los últimos dos años de su mandato, sino que también tendrá repercusiones directas en el tablero económico y diplomático de la Argentina conducida por Javier Milei. Con índices de aprobación que oscilan entre el 30% y el 38%, el mandatario republicano corre serio peligro de perder el control de la Cámara de Representantes y quedar condicionado por el síndrome del «pato rengo».
El padrón cuenta con 250 millones de votantes habilitados (39 millones de origen latino, el 16% del total). Hasta el cierre del fin de semana, ya emitieron su sufragio de forma anticipada unos 48 millones de ciudadanos (19,2%), con ventaja demócrata en la participación temprana (46% frente a 31% republicano y 23% independiente). Entre las curiosidades históricas del voto por correo se destacó la participación de Robert Francis Prevost (el Papa León XIV), primer Sumo Pontífice en ejercer su derecho cívico como ciudadano estadounidense desde el Vaticano. En los comicios se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes (435 bancas), 35 escaños del Senado (incluyendo las vacantes que dejaron JD Vance y Marco Rubio) y 36 gobernaciones estatales.
El riesgo legislativo y la mirada de analistas sobre Milei
De acuerdo con proyecciones académicas, la oposición demócrata ostenta un 94% de probabilidades de arrebatarle a los republicanos la mayoría en la Cámara Baja (donde el oficialismo defiende una ajustada ventaja de 218 a 214). En el Senado, donde los republicanos defienden 22 escaños frente a 13 de sus rivales, una eventual paridad 50 a 50 dejaría al vicepresidente JD Vance con el voto de desempate, robusteciendo su perfil hacia la carrera presidencial 2028. La caída de popularidad de la Casa Blanca se vincula al encarecimiento del costo de vida y a la escalada del crudo tras el conflicto bélico en Medio Oriente, que aceleró la inflación al 3,67% semestral y llevó el galón de nafta a 4 dólares.
En la Argentina, una eventual derrota de Trump abre interrogantes sobre el respaldo financiero extraordinario que la administración libertaria cultivó con Washington. Frente a este panorama, las opiniones de expertos se dividen:
- Eduardo Amadeo (exembajador en EE.UU.): Considera que, aunque demandará mayores esfuerzos diplomáticos, no se romperá la comunidad de intereses estratégicos ni la sintonía con las corrientes liberal-conservadoras regionales.
- Jorge Taiana (excanciller y diputado): Advierte que el «alineamiento automático» de Milei con Trump subordina la política exterior argentina y achica los márgenes de integración y autonomía multipolar.
- José Octavio Bordón (exembajador): Remarca que la relación bilateral no debe depender de afinidades personales partidarias y aboga por un «multipolarismo vinculante» de largo plazo.
- Alejandro Díaz (CEO de AmCham): Subraya que la relación económica trasciende a las administraciones de turno, recordando que las firmas nucleadas en la cámara estadounidense explican el 28% del PBI, 39% de la recaudación y 45% de las exportaciones argentinas.








