La ofensiva con misiles balísticos y drones golpeó bases del Ejército yemení en Marib y Hadramut en lo que representa uno de los episodios más sangrientos desde 2022. Las milicias proiraníes justificaron el ataque al afirmar que buscan contener el despliegue militar de Arabia Saudita.
La frágil calma en Medio Oriente volvió a quebrarse trágicamente este jueves tras confirmarse la muerte de al menos 38 militares y 29 heridos en la zona oriental de Yemen. El sangriento episodio fue provocado por una serie de ataques coordinados con al menos nueve misiles balísticos y drones suicidas lanzados por los rebeldes hutíes respaldados por el régimen de Irán contra posiciones clave del Ejército gubernamental en las provincias de Marib y Hadramut.
Uno de los impactos más destructivos se registró en un campamento de Marib en momentos en que las tropas realizaban la formación matutina, dejando un tendal de bajas de extrema gravedad. Desde las Fuerzas de Emergencia del Yemen, alineadas con Arabia Saudita, denunciaron que la ofensiva enemiga buscó golpear de forma directa la infraestructura de las fuerzas regulares reconocidas internacionalmente.
El embate representa el mayor quiebre del cese al fuego dispuesto por la ONU desde 2022 y reaviva con fuerza el conflicto armado que desangra a Yemen desde 2014. Los rebeldes proiraníes argumentaron que las acciones militares se ejecutan en respuesta al avance de tropas de la coalición árabe en la región, devolviendo al Golfo Pérsico a un escenario de máxima tensión internacional.








