Tras el duro revés legislativo en el Senado que obligó al oficialismo a retirar el capítulo sobre venta de tierras a extranjeros de la Ley de Propiedad Privada, en el Gobierno reconocen un debilitamiento en la mesa de negociación. La mira está puesta en las futuras votaciones como la Reforma Política y la suspensión de las PASO.
La derrota legislativa sufrida por el Gobierno nacional en el Senado dejó secuelas y encendió las luces de alerta en los despachos de la Casa Rosada. La obligación de retirar el capítulo sobre la derogación de la Ley de Tierras que buscaba habilitar la venta de terrenos rurales a extranjeros dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada expuso las grietas en las negociaciones con los gobernadores habitualmente aliados.
Pese a que desde el entorno del Presidente afirman en privado que este tropiezo «no deteriora el vínculo con las provincias», sí admiten que la situación empaña la capacidad del Poder Ejecutivo como actor negociador. La presión de mandatarios provinciales clave como Rolando Figueroa (Neuquén), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Hugo Passalacqua (Misiones), sumada a la postura de senadores de Córdoba y del radicalismo, terminó desarmando la estrategia oficialista en la Cámara Alta.
El análisis que realizan en Balcarce 50 apunta al impacto que este antecedente puede generar sobre las iniciativas venideras en el Congreso. La principal preocupación radica en proyectos de alto impacto político como la Reforma Política, la eventual suspensión de las PASO y la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central. Cerca del Presidente reconocen que si la Casa Rosada proyecta una imagen de debilidad, los gobernadores incrementarán sus exigencias para acompañar las leyes del Ejecutivo.








