A los 68 años falleció el padre y representante del capitán argentino tras atravesar una prolongada enfermedad. Lionel Messi arribó a la ciudad junto a Antonela Roccuzzo en un vuelo privado procedente de Estados Unidos, mientras se despliega un operativo de seguridad en el cementerio El Prado ante la llegada de fanáticos.
El mundo del fútbol y la ciudad de Rosario acompañan con profundo respeto el dolor de la familia Messi tras la muerte de Jorge Messi, ocurrida en la madrugada del sábado en un sanatorio local. El empresario y mánager, pieza fundamental en la carrera deportiva del astro rosarino y administrador de sus compromisos institucionales, falleció a los 68 años luego de pelear contra una larga afección de salud.
El capitán de la Selección Argentina aterrizó en el aeropuerto rosarino el sábado pasadas las 20:45 a bordo de un vuelo privado desde Fort Lauderdale, acompañado por su esposa Antonela Roccuzzo. De inmediato, la comitiva familiar se trasladó hacia el cementerio privado El Prado, donde se montó un esquema especial de seguridad y contención mediática para llevar a cabo las honras fúnebres.

La partida de Jorge Messi generó inmediatas muestras de pesar por parte de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), así como de instituciones internacionales de la talla del Barcelona, París Saint-Germain, Inter Miami y Newell’s Old Boys. En las inmediaciones de la necrópolis, decenas de hinchas y admiradores continúan acercándose para dejar mensajes de apoyo y condolencias para el diez y sus seres queridos.
El impacto de una pérdida que conmueve al deporte
- Arribo a la Argentina: Lionel Messi y Antonela Roccuzzo llegaron a Rosario el sábado a las 20:45 desde la Florida.
- Último adiós: El sepelio se realiza en el cementerio privado El Prado bajo un operativo especial de seguridad.
- Condolencias globales: Clubes como Barcelona, PSG, Newell’s e Inter Miami enviaron su pésame oficial a la familia.
- Afecto popular: Fanáticos se congregan en las inmediaciones del cementerio para dejar flores y mensajes de aliento.








