El secretario de Estado estadounidense señaló que Washington mantiene canales de comunicación privados con sectores de Teherán que buscan un diálogo diplomático, a pesar de la retórica pública de hostilidad
WASHINGTON. – El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, reveló este lunes que el gobierno de Washington ha recibido mensajes privados «positivos» por parte de funcionarios iraníes, lo que sugiere la existencia de grietas internas dentro de la administración de la República Islámica y abre una posible ventana a la diplomacia para frenar la escalada en Medio Oriente.
Durante una entrevista con la cadena ABC News, Rubio destacó que sectores con poder de decisión en Teherán se están comunicando con Estados Unidos de una manera inédita. “Claramente hay personas allí que se están comunicando con nosotros de una manera en que no lo habían hecho en el pasado… Esto se refleja en algunas de las cosas que están dispuestos a hacer”, afirmó el funcionario, sugiriendo que las presiones externas están surtiendo efecto en la cohesión del régimen iraní.
Contrastes entre la diplomacia y la amenaza militar
A pesar de estos acercamientos discretos, Rubio mantuvo una postura firme y crítica. Calificó a los sectores más radicales del gobierno iraní como «fanáticos religiosos» y reiteró que el objetivo central de la administración de Donald Trump es impedir que Irán acceda a armas nucleares.
Estas declaraciones coinciden con las afirmaciones recientes del presidente Trump, quien aseguró que Irán ya ha experimentado un “cambio de régimen” de facto tras el inicio de las operaciones militares hace un mes. Según el mandatario, Washington dialoga ahora con un grupo de interlocutores «muy razonables», muy distintos a la cúpula anterior.
Advertencias sobre infraestructura estratégica
No obstante, la apertura al diálogo convive con la máxima presión militar. El propio Trump advirtió recientemente que, de no prosperar las conversaciones, Estados Unidos no dudaría en atacar objetivos económicos vitales, como la isla de Kharg —el principal enclave de exportación de crudo iraní—, plantas eléctricas y terminales desalinizadoras.
Rubio matizó que la diferencia entre los comunicados oficiales de Irán y lo que se discute en privado es amplia: “Lo que dicen ante el mundo no refleja necesariamente lo que nos están diciendo a nosotros en nuestras conversaciones”, concluyó, subrayando que la estrategia de Washington seguirá combinando la vigilancia militar con la explotación de las fracturas internas del gobierno iraní.







