Una iniciativa legislativa presentada en Córdoba busca habilitar una alternativa inédita en el país: que una persona pueda ser inhumada junto a su animal de compañía. El proyecto de ley propone autorizar la sepultura compartida de restos humanos con perros, gatos y otras mascotas de porte doméstico, fundamentándose en el profundo cambio sociocultural y afectivo que transformó el rol de los animales en el seno de las familias contemporáneas.
La normativa establece que la medida no resultará obligatoria para los establecimientos, sino que cada cementerio —sea público o privado— tendrá la potestad de decidir si adopta o no este servicio. En caso de incorporarlo, deberán regirse bajo un estricto protocolo ambiental y sanitario fijado por el Estado provincial, el cual determinará aspectos como la distancia a las napas freáticas, el tipo de féretro o bolsa sanitaria, o bien si la inhumación queda restringida exclusivamente al depósito de cenizas.
El autor de la propuesta, el legislador Oscar Agost Carreño, puntualizó que la medida contempla salvaguardas sanitarias rigurosas: cada mascota deberá contar con un certificado de defunción expedido por un médico veterinario que acredite que no padeció patologías de riesgo epidemiológico. Asimismo, se fijan límites precisos para excluir a animales de gran tamaño —como equinos— o especies no convencionales, descartando cualquier riesgo infeccioso en función de experiencias análogas vigentes en países como Italia, Alemania, Estados Unidos, Francia, Canadá y Uruguay.
Respecto al aspecto económico, la iniciativa no fija tarifas ni cuadros de precios, dejando en manos de los administradores de los cementerios la determinación de los costos comerciales. El proyecto comenzará su debate formal en las comisiones de la Legislatura cordobesa, sumándose a otras iniciativas del mismo tenor orientadas al bienestar animal, la regulación de criaderos y la prohibición de exhibir mascotas en vidrieras comerciales.







