En medio de una creciente escalada diplomática entre la República Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro británico, Andy Burnham, preparan lo que podría ser su primer encuentro bilateral formal en el marco de la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. La cita adquiere una relevancia geopolítica determinante luego de las reiteradas advertencias del líder republicano sobre la histórica disputa territorial en el Atlántico Sur.
Las gestiones diplomáticas fueron confirmadas en Londres tras una conversación telefónica previa entre ambos mandatarios. Aunque la agenda pública oficial se centró en buscar un cese del fuego en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, los movimientos de Downing Street buscan contener la postura ambigua que la Casa Blanca comenzó a exhibir respecto al enclave colonial británico. Días atrás, Trump deslizó públicamente que evalúa retirar el histórico respaldo de Washington a la posición británica sobre las islas: «Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas», lanzó el magnate, vinculando la presión sobre Londres a la exigencia de que el Reino Unido incremente sus partidas presupuestarias destinadas a la defensa.
En esa misma línea, el mandatario estadounidense calificó como un «desastre potencial» la posibilidad de una reactivación del conflicto entre Buenos Aires y Londres, y se ofreció abiertamente a intervenir como mediador si las partes lo solicitaran. Asimismo, Trump puso en duda la capacidad logística actual del Reino Unido para proyectar poder naval a gran distancia, remarcando los problemas internos británicos en materia energética y migratoria. El panorama en el Reino Unido se complejiza aún más por los frentes internos de tensión territorial, luego de que el gobierno de Burnham rechazara de manera contundente los pedidos de autodeterminación e independencia impulsados por sectores de Escocia, Gales e Irlanda del Norte.







