En una mesa de debate en Radio Colón, la ingeniera Daiana López, la diseñadora Gimena Hernández y la comunicadora Alejandra López analizaron el crecimiento del rol femenino en la industria minera. Las profesionales abordaron desde la maternidad en los regímenes de faena hasta el desarrollo de indumentaria ergonómica y el impacto de la comunicación interna en la cadena de valor local.
El sector minero sanjuanino atraviesa una etapa de transformación técnica y social, donde la incorporación de mujeres en posiciones operativas y estratégicas plantea nuevos desafíos organizacionales. Durante una emisión especial del programa radial Ecosistema Minero, especialistas vinculadas a diferentes ramas de la actividad compartieron un diagnóstico sobre las condiciones laborales en los yacimientos cordilleranos. En este marco, se coincidió en que la apertura hacia perfiles interdisciplinarios —que abarcan la ingeniería, la comunicación y el diseño industrial— resulta indispensable para consolidar el desarrollo de las comunidades y de los proveedores de la provincia.
La maternidad en la altura y el rol de las habilidades blandas
Con 12 años de experiencia profesional en faenas mineras de la Patagonia y en la mina Veladero, la ingeniera en minas Daiana López relató las complejidades de sostener el ritmo de los campamentos de alta montaña tras haber sido madre. En diálogo con la emisora, López puntualizó que la falta de contención familiar provoca con frecuencia el alejamiento de muchas colegas: «Necesitamos una red de apoyo familiar sí o sí; muchas ingenieras de minas dejan de trabajar siendo mamás porque no cuentan con ese sostén. En mi caso, el respaldo de mis papás y el de mi familia es total para poder coordinar la rutina y brindar tiempo de calidad cuando bajo del proyecto». A su vez, Alejandra López, licenciada en comunicación y responsable de prensa de CAPRIMSA, remarcó la importancia de fortalecer la comunicación institucional interna y externa, así como la capacitación en habilidades blandas, herramientas que consideró esenciales para articular el diálogo permanente entre las cámaras de proveedores y las operadoras.
Innovación textil frente al impacto de los costos importados
Por su parte, la diseñadora de indumentaria Gimena Hernández expuso los avances de su proyecto Terragold, surgido a partir de su tesis de grado orientada a resolver las deficiencias de ergonomía en la ropa de trabajo femenina en yacimientos como Veladero y Gualcamayo. Hernández explicó que el uso de uniformes masculinos sobredimensionados genera riesgos de seguridad y complicaciones de salud para las operarias en el terreno. Sin embargo, advirtió sobre las barreras económicas para producir a nivel local con textiles inteligentes: un uniforme importado desde China tiene un costo aproximado de USD 70, mientras que la confección nacional de una prenda técnica asciende a USD 140. Frente a este escenario, planteó la necesidad de generar alianzas con pequeñas y medianas empresas mineras para abastecer de manera personalizada a trabajadoras que requieren protección y confort térmico en ambientes extremos.








