El Virus del Papiloma Humano (VPH) constituye una de las infecciones de transmisión sexual más extendidas a nivel global y local, estimándose que 8 de cada 10 personas sexualmente activas contraerán algún tipo del virus a lo largo de su vida. Frente a esta realidad epidemiológica, especialistas médicos remarcan la necesidad de sostener los esquemas de vacunación oficiales y los chequeos ginecológicos de rutina para evitar el desarrollo de lesiones precancerosas y tumores malignos, especialmente el cáncer de cuello uterino, patología que genera en promedio más de 7 muertes diarias en la Argentina.
La importancia de vacunar a varones y mujeres a los 11 años
El médico pediatra Fernando Burgos (M.N. 81.759), integrante del departamento científico de Fundación Vacunar, explicó que en la gran mayoría de los casos el propio sistema inmunológico elimina la infección de forma espontánea, pero el peligro radica en los subtipos virales de alto riesgo que persisten durante años en el organismo. Asimismo, enfatizó que la inmunización no es exclusiva de las mujeres: “Los hombres pueden adquirir y transmitir el VPH sin saberlo, además de desarrollar verrugas genitales y cáncer de pene, ano u orofaringe. Vacunar a los varones protege su salud directa y corta la cadena de circulación comunitaria del virus”, remarcó el profesional.
En nuestro país, el Calendario Nacional de Vacunación estipula una única dosis gratuita y obligatoria a los 11 años para chicas y chicos, aplicada en la etapa preadolescente por su óptima respuesta inmune y para brindar defensas antes del inicio de las relaciones sexuales. Para quienes no se vacunaron a tiempo, el sistema público contempla el recupero gratuito para mujeres nacidas a partir del 2000 y varones nacidos desde 2006 (menores de 26 años), mientras que en mayores de esa edad la indicación se evalúa de manera individual con el profesional médico.
Papanicolaou, test viral y derribo de mitos
Dado que el virus de alto riesgo suele ser asintomático y no genera dolores ni molestias visibles, los especialistas insisten en la periodicidad de los controles:
- Papanicolaou (PAP): recomendado a partir de los 25 años. Tras dos controles anuales consecutivos con resultados normales, se realiza cada tres años.
- Test de VPH: indicado a partir de los 30 años en los centros donde se encuentre disponible; si da negativo, se repite cada cinco años.
- Colposcopía y biopsia: estudios complementarios de diagnóstico cuando el PAP o el test arrojan anomalías celulares.
Por último, el Dr. Burgos desmitificó dos creencias muy arraigadas en la sociedad: aclaró que dar positivo para VPH de ninguna manera equivale a tener cáncer, ya que la gran mayoría de las lesiones detectadas a tiempo son totalmente tratables y curables. A su vez, ratificó que la vacuna contra el VPH no genera infertilidad ni fallas ováricas, respaldo avalado por extensos estudios de seguridad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que certifican su eficacia para proteger la salud reproductiva a futuro.








