Un procedimiento de rutina realizado por agentes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial en las calles de la Ciudad de San Juan evitó lo que pudo haber sido una tragedia vial de proporciones. Los efectivos interceptaron a un automovilista que realizaba maniobras dudosas y, al someterlo a la prueba de aire espirado, el alcoholímetro arrojó un registro impactante: 2,63 gramos de alcohol por litro de sangre, quintuplicando con creces cualquier margen de tolerancia y rozando el nivel de intoxicación severa.
Para sorpresa de los inspectores, al ser notificado de la infracción y de la retención preventiva, el hombre no portaba su Documento Nacional de Identidad (DNI) ni la documentación requerida para circular. Lejos de acatar la orden de inmediato, lo primero que atinó a preguntar a los uniformados fue si podía comunicarse con su abogado para frenar la actuación contravencional.
Secuestro del rodado, quita de carnet y multa de $600.000
Ante la gravedad del cuadro, las autoridades procedieron de inmediato a incautar el vehículo y retener la licencia de conducir del infractor. El expediente fue derivado a los Juzgados de Faltas correspondientes, donde se le fijó una sanción económica que ronda los $600.000, además de la inhabilitación para conducir que recaerá sobre el titular.
Desde los organismos viales reiteraron la importancia de endurecer los operativos diurnos y nocturnos para sacar de circulación a conductores alcoholizados, remarcando que valores tan elevados anulan la capacidad de reacción, la visión periférica y disparan el riesgo de siniestros fatales en zonas urbanas.





