El hecho ocurrió en la Escuela Alberdi de Rafaela. La comunidad educativa se encuentra en alerta máxima tras el secuestro de una pistola calibre 4.5 que un estudiante escondía en su mochila.
La provincia de Santa Fe vuelve a ser escenario de un preocupante episodio de violencia escolar. En esta oportunidad, el incidente tuvo lugar en la Escuela N° 476 «Juan Bautista Alberdi», ubicada en la ciudad de Rafaela, donde una docente descubrió que un alumno de nivel primario portaba un arma de aire comprimido dentro de su mochila.
Los detalles del hallazgo El personal docente detectó una situación sospechosa y, al revisar las pertenencias del menor, encontró una pistola de aire comprimido calibre 4.5, accionada por gas comprimido y con su respectivo cargador (aunque sin balines en ese momento). De inmediato, se dio aviso a la Policía de Santa Fe, que procedió al secuestro del elemento bajo las normas de protocolo vigentes.
El contexto y la reacción de los padres Este hecho no es aislado. Se produce en un clima de extrema sensibilidad, apenas una semana después de la tragedia ocurrida en San Cristóbal, donde un adolescente de 14 años mató a un compañero de un disparo.
La respuesta de las familias de Rafaela fue inmediata:
- Ausentismo por miedo: Muchos padres decidieron retirar a sus hijos del establecimiento o no enviarlos a clases hoy ante la falta de garantías de seguridad.
- Testimonios desgarradores: «Mi hija de ocho años mira las ventanas para ver por dónde puede escapar si pasa algo», relató uno de los padres a medios locales, reflejando el trauma psicológico que atraviesan los alumnos.
Responsabilidad y medidas Tras la intervención policial, el padre del menor involucrado se presentó en la institución y admitió que el arma era de su propiedad y que estaba guardada en su domicilio. Por su parte, el Ministerio de Educación de la provincia y los equipos socioeducativos ya trabajan en el caso para brindar contención a la comunidad y determinar los pasos a seguir con el estudiante.
El debate sobre la seguridad escolar, el control de armas en el hogar y la salud mental de los jóvenes vuelve a instalarse en la agenda pública tras un hecho que, afortunadamente, no terminó en tragedia pero que deja una marca profunda en la ciudad.







