La manifestación, que buscaba frenar las modificaciones a la normativa de protección ambiental, terminó con incidentes frente al Palacio Legislativo. Los detenidos fueron trasladados a dependencias policiales tras un operativo de las fuerzas de seguridad.
Una jornada marcada por el reclamo ambiental Lo que comenzó como una intervención pacífica en las inmediaciones del Congreso de la Nación derivó en un escenario de tensión y detenciones. Siete integrantes de la organización ambientalista Greenpeace fueron aprehendidos por efectivos policiales mientras intentaban visibilizar su rechazo a los cambios propuestos en la Ley de Glaciares. La protesta apuntaba a denunciar que las modificaciones impulsadas en el debate legislativo pondrían en riesgo áreas protegidas clave para los recursos hídricos del país.
El operativo policial y las detenciones El conflicto se desató cuando los activistas intentaron desplegar una bandera y realizar una acción directa cerca de los accesos principales al edificio. Según el reporte oficial, el personal policial intervino argumentando la obstrucción del orden público y el incumplimiento de las directivas de seguridad vigentes para la zona del Congreso. Los siete detenidos fueron puestos a disposición de la justicia, mientras sus compañeros de organización permanecieron en el lugar exigiendo su inmediata liberación.
El núcleo del debate legislativo La Ley de Glaciares se encuentra en el centro de la polémica debido a los artículos que buscan redefinir qué áreas se consideran protegidas. Desde los sectores ambientalistas advierten que, de aprobarse las reformas, se permitiría la actividad extractiva en zonas periglaciares que actualmente están vedadas. Por su parte, los sectores que impulsan el cambio sostienen que la normativa actual es demasiado ambigua y que es necesario brindar mayor «seguridad jurídica» para las inversiones mineras y energéticas en la cordillera.
Reacciones y continuidad del reclamo Desde Greenpeace emitieron un comunicado denunciando la desproporcionalidad del operativo y ratificando su postura de que «el agua vale más que el oro». El hecho generó repercusiones rápidas en las redes sociales y entre diversos bloques políticos, quienes se dividen entre el apoyo a la libre manifestación y el respaldo al mantenimiento del orden público. Se espera que en las próximas horas se defina la situación procesal de los activistas, mientras el debate por la ley continúa generando fricciones tanto dentro como fuera del recinto.







