En una noche consagratoria que quedará grabada en las mejores páginas doradas de su historia continental, Boca Juniors logró una heroica clasificación a la gran final de la Copa Sudamericana tras derrotar por 3 a 1 a Vasco da Gama en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro. El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena dio vuelta la desventaja del 0-1 sufrido en La Bombonera con una exhibición de coraje y jerarquía colectiva, sellando la serie con un marcador global de 3 a 2 para regresar al partido decisivo del torneo tras 21 años de espera.
El inicio del encuentro no pudo ser más favorable para la visita. Apenas a los 4 minutos de la etapa inicial, Lautaro Di Lollo conectó un certero cabezazo tras un tiro de esquina ejecutado con precisión por Lautaro Blanco, superando la marca en las alturas para estampar el 1-0 que igualaba la serie global de inmediato. Pese a que el conjunto carioca intentó asumir el control territorial con el empuje de más de 70 mil fanáticos en las tribunas, la velocidad del contraataque xeneize fue letal: a los 34 minutos, una réplica comandada por Sebastián Villa encontró la diagonal quirúrgica de Miguel Merentiel, quien definió mano a mano para poner el 2-0 transitorio antes del descanso.
El descuento local y el bombazo inmortal del capitán En el complemento, el desarrollo se cargó de dramatismo. A los 21 minutos (66′ de juego), José Luis Rodríguez capitalizó un despeje corto en el área para señalar el 1-2 que devolvía la paridad total a la llave y amenazaba con llevar la definición a los tiros desde el punto del penal. Sin embargo, en el instante de mayor zozobra emergió la figura del líder: Leandro Paredes, quien saltó desde el banco de suplentes tras recuperarse en tiempo récord de un desgarro con solo 11 días de rehabilitación, capturó una pelota fuera del área a los 88 minutos y sacó un zapatazo descomunal al ángulo para sentenciar el 3 a 1 definitivo, desatando el delirio de los cuatro mil hinchas boquenses en las tribunas del templo carioca y asegurando el pasaje directo a la final.








