Un marcado hermetismo rodea la presencia de un avión ejecutivo Gulfstream G400, identificado con la matrícula argentina LV-JQW, que permanece estacionado en la pista del Aeropuerto Internacional de Puerto Iguazú, provincia de Misiones. La aeronave quedó en el foco de atención pública luego de que se cancelara un vuelo privado que tenía previsto partir a las 02:00 de este martes con destino al aeropuerto de Fort Lauderdale, en Florida, Estados Unidos. El episodio cobró notoriedad ante trascendidos periodísticos que señalaban que el senador brasileño Flávio Bolsonaro pretendía abordar dicha unidad para abandonar la región, en momentos en que la Policía Federal de Brasil investiga si el dirigente eludió una orden judicial que le prohíbe salir de su país.

De acuerdo con fuentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, el despegue internacional no se concretó debido a la ausencia de uno de los cuatro pasajeros consignados en la lista de viaje. El jet privado, propiedad de la firma Baires Fly S.A., había arribado a la terminal misionera a las 23:45 del lunes procedente del Aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires con tres tripulantes a bordo. Ante la repercusión del caso, la Dirección Nacional de Migraciones de la República Argentina emitió un comunicado oficial en el que aclaró que no existe registro alguno de ingreso legal de Flávio Bolsonaro al territorio nacional, ratificando además que los controles sobre el avión y su tripulación determinaron que la documentación de la compañía se encuentra en regla y que ningún plan de vuelo formal incluyó a integrantes de la familia Bolsonaro.
La situación se tornó aún más sensible debido al contexto judicial que atraviesa el legislador en Brasil, donde el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes le impuso la prohibición de salir del país y le otorgó un plazo perentorio de 24 horas para entregar sus pasaportes en el marco de investigaciones por presunto lavado de dinero, intimación que aún no había sido cumplimentada. En tanto, las autoridades policiales brasileñas verificaron que el excandidato no pasó por los puestos migratorios regulares de su nación y mantienen contacto directo con los organismos de seguridad argentinos para determinar su paradero real, mientras la aeronave aguarda nuevas autorizaciones en suelo misionero.








