El avance de los grandes desarrollos cupríferos en la cordillera sanjuanina comienza a delinear un impacto concreto en la economía real de los hogares. Con proyectos de envergadura global como Vicuña (Josemaría y Filo del Sol en Iglesia), Los Azules y El Pachón (en Calingasta) y Altar, San Juan se prepara para una reconversión de su mercado de trabajo. De acuerdo con proyecciones sectoriales elaboradas por profesionales provinciales, el empleo directo vinculado a la minería podría dar un salto exponencial desde sus actuales 4.800 trabajadores hasta superar los 50.000 puestos hacia la próxima década, con una ventana de máxima demanda de mano de obra concentrada entre 2028 y 2035 por la superposición de fases de construcción y montaje.
Aunque los picos de contratación masiva llegarán con las obras mayores, los primeros indicios ya son palpables. En el distrito Vicuña, impulsado por BHP y Lundin Mining, la nómina de operadores de maquinaria pesada alcanzó los 300 trabajadores tras incorporar recientemente a 24 personas en etapas tempranas, con casi el 50% de origen en comunidades departamentales cercanas y un 16,3% de presencia femenina. En paralelo, en Calingasta, Los Azules activó esquemas preliminares para sumar alrededor de 120 operarios en infraestructura básica, trazas viales de acceso y campamentos logísticos.
Oficios calificados y la irrupción de perfiles tecnológicos: La fisonomía del empleo cuprífero demandará un fuerte porcentaje de mano de obra técnica no universitaria, centrada en oficios de alta calificación:
- Soldadores calificados: montaje industrial, cañerías de alta presión y estructuras metálicas.
- Mecánicos y electromecánicos: mantenimiento integral de camiones fuera de ruta y maquinaria pesada.
- Electricistas industriales y técnicos en automatización: redes de distribución eléctrica, tableros y sistemas de control e instrumentación.
- Operadores de maquinaria pesada y choferes de alta montaña: movimiento de suelos y logística de cargas complejas.
En simultáneo, la exigencia operativa requerirá una sólida base de ingenieros (en minas, civiles, mecánicos, eléctricos y químicos), geólogos y licenciados en higiene, seguridad y medio ambiente. A ellos se acoplan nuevos perfiles tecnológicos vinculados a la digitalización, ciberseguridad, programación, análisis de datos y telecomunicaciones, confirmando que el nuevo ciclo del cobre abrirá oportunidades transversales tanto para los oficios industriales como para la economía del conocimiento en la provincia.








