Una jornada que debía representar una celebración cargada de proyectos se transformó en un sentido y doloroso reclamo colectivo. Este jueves 5 de noviembre, Uriel Alejandro Ríos Echegaray cumpliría 18 años; sin embargo, su vida fue truncada en la madrugada del pasado 21 de septiembre tras ser apuñalado a la salida de una fiesta privada por el Día del Estudiante en Médano de Oro, Pocito. A través de redes sociales, sus seres queridos compartieron imágenes de duelo, velas encendidas y un mensaje conmovedor que hizo foco en el vacío irreparable que atraviesa su hermano mellizo, Uziel, quien también resultó herido de arma blanca en aquel ataque.

El violento episodio tuvo lugar en inmediaciones de calle Alfonso XIII y Calle 14, donde se desató un enfrentamiento armado entre varios jóvenes. Uriel falleció horas más tarde en el Hospital Guillermo Rawson, mientras que su hermano logró sobrevivir tras recibir asistencia médica por cortes en el tórax y un brazo. La causa penal continúa bajo la instrucción de la jueza de Menores, Dra. María Julia Camus, quien mantiene privado de su libertad a un adolescente de 16 años, sindicado actualmente por el entorno familiar como el presunto autor material de la estocada mortal, habiéndose liberado semanas atrás a un segundo sospechoso por falta de evidencias en los registros fílmicos peritados.

El eje central de la batalla que libra la querella radica en la calificación legal del expediente. Actualmente, la Justicia tramita las actuaciones bajo la figura de homicidio en riña —lo que atenúa las escalas penales—, mientras que los padres y allegados de Uriel exigen formalmente que el hecho sea recaratulado como homicidio simple para atribuir una responsabilidad penal directa e individual. A la espera de las conclusiones de los cotejos genéticos de ADN practicados entre las muestras de los implicados y las armas blancas secuestradas, los familiares reiteraron su reclamo de justicia y reformas en el régimen penal juvenil.








