La República Popular China consolidó un rol protagónico dentro del mapa extractivo y productivo de la Argentina, alcanzando un volumen de inversiones acumuladas que supera los 4.500 millones de dólares en proyectos metalíferos y de transición energética. Según datos oficiales de la Secretaría de Minería de la Nación, la estrategia del gigante asiático trasciende la etapa exploratoria y apunta a controlar activos en operación para garantizar el abastecimiento a largo plazo de materias primas críticas para su entramado industrial.
Del total comprometido, más de 3.400 millones de dólares están orientados al desarrollo de litio en el noroeste argentino —con proyectos emblemáticos en Jujuy, Salta y Catamarca operados por gigantes como Ganfeng Lithium, Tsingshan Holding Group y Zijin Mining—. En tanto, el sector aurífero concentra desembolsos por cerca de 1.160 millones de dólares, donde la provincia de San Juan ocupa un casillero central a través de la presencia de Shandong Gold Group. La compañía china comparte en partes iguales (50% y 50%) la propiedad y explotación de la mina Veladero junto a la canadiense Barrick Gold, inyección de capital que posibilitó la expansión continua de los valles de lixiviación para extender la vida útil del yacimiento iglesiano.
El dinamismo del capital asiático se produce en un escenario de creciente expectativa empresarial en torno al marco normativo y las reformas económicas locales. Las operadoras siguen con detenimiento la instrumentación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el régimen cambiario para la remisión de dividendos y las facilidades aduaneras para el ingreso de bienes de capital, variables críticas para garantizar la rentabilidad y estabilidad jurídica en proyectos mineros diseñados a varias décadas.








