La Patagonia argentina reafirma su posición como meca de la paleontología mundial. Un equipo de investigadores del CONICET y del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) de Trelew presentó formalmente al Bicharracosaurus dionidei, una nueva especie de dinosaurio que habitó el noroeste de Chubut hace aproximadamente 160 millones de años. El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista científica PeerJ, arroja luz sobre la evolución de los gigantes de cuello largo en el hemisferio sur.
Un nombre con historia y homenaje local
El nombre de la especie encierra una anécdota que ya recorre el mundo científico. Rinde tributo a Dionide Mesa, un poblador rural de la zona que fue quien detectó los primeros restos. Mesa, colaborador habitual de los investigadores, solía avisar de sus hallazgos con una frase que se volvió marca registrada: «¡Encontré un bicharraco!». De allí surge el género Bicharracosaurus, mientras que el epíteto dionidei inmortaliza el nombre del baqueano.
Características del «Bicharraco»
Los restos fósiles fueron extraídos de la Formación Cañadón Calcáreo y corresponden a un ejemplar que se destaca por su singularidad anatómica:
- Dimensiones: Se estima que medía unos 15 metros de largo y pesaba cerca de 20 toneladas.
- Morfología: Era un herbívoro de cuello largo perteneciente al grupo de los Macronaria, linaje que más tarde daría origen a colosos como el Brachiosaurus o el Patagotitan.
- Eslabón evolutivo: Lo que más sorprende a los científicos es que el Bicharracosaurus presenta características mixtas, similares a especies halladas en África y América del Norte, lo que sugiere procesos de dispersión y evolución únicos en la región patagónica durante el Jurásico Superior.
Importancia científica mundial
Para los especialistas, este descubrimiento es una pieza fundamental para completar el rompecabezas de la fauna jurásica. En ese período, la actual Patagonia presentaba un ambiente de abundante vegetación y clima favorable, ideal para el desarrollo de estos grandes herbívoros. El estudio liderado por el paleontólogo José Luis Carballido sostiene que este hallazgo permite comprender mejor cómo los saurópodos se diversificaron en el sur antes de convertirse en los dueños absolutos de los ecosistemas del Cretácico.







