Tras haber permanecido cautivo durante más de un año en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo ha sido convocado por la Justicia federal para prestar declaración testimonial. El testimonio se enmarca en una investigación por crímenes de lesa humanidad atribuidos al gobierno de Nicolás Maduro, bajo el principio de jurisdicción universal que permite a los tribunales locales intervenir en delitos graves contra los derechos humanos cometidos en el extranjero.
Cronología de un secuestro diplomático
La odisea de Gallo comenzó en diciembre de 2024, cuando fue arrestado por las autoridades venezolanas al intentar ingresar al país para visitar a su familia. Durante 448 días, el efectivo de Gendarmería Nacional estuvo privado de su libertad, acusado por el régimen de Maduro de presunto espionaje y actividades conspirativas. Desde el primer momento, el Gobierno argentino rechazó estas acusaciones, denunciando que se trató de una detención arbitraria con fines políticos.
Tras intensas gestiones, Gallo fue liberado en marzo de este año. Su regreso al país marcó el inicio de un proceso judicial donde su relato se vuelve fundamental para reconstruir las condiciones del sistema carcelario venezolano y los posibles tratos inhumanos que sufren los detenidos.
La cita judicial y el rol de querellante
La declaración está programada para el próximo 30 de abril, tras un pedido formal realizado por el abogado Tomás Farini Duggan, quien representa a un colectivo de víctimas venezolanas. Sin embargo, Gallo busca ir más allá de su rol como testigo: ha solicitado formalmente ser aceptado como querellante en la causa.
“Sobreviví 448 días de secuestro en Venezuela. Hoy doy un paso para que haya justicia. Pido ser reconocido como víctima y parte querellante, con todas las facultades que la ley me otorga”, expresó Gallo a través de sus redes sociales, dejando en claro que no piensa guardar silencio sobre lo vivido.
Justicia universal y plan sistemático
La investigación que tramita en los tribunales federales argentinos apunta a determinar si existió un plan sistemático de persecución política en Venezuela, que incluiría secuestros, torturas y desapariciones forzadas. El caso de Nahuel Gallo no solo es un testimonio directo de estas prácticas, sino que representa uno de los puntos de mayor fricción diplomática entre Buenos Aires y Caracas en los últimos tiempos. La Justicia considera que su aporte podría ser la pieza clave para avanzar en las imputaciones contra los altos mandos del gobierno bolivariano.







