A través de un acuerdo estratégico con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la provincia busca transformar al departamento del Norte en el estandarte del desarrollo planificado, vinculando el crecimiento de la actividad extractiva con la sostenibilidad urbana y social.
El Gobierno de San Juan dio un paso determinante hacia una minería de nueva generación. Con el objetivo de que la riqueza del subsuelo se traduzca en un crecimiento ordenado en la superficie, se formalizó un convenio de confidencialidad y cooperación técnica con el BID para diseñar el plan de ordenamiento territorial del departamento de Iglesia. Esta iniciativa no solo pretende regular el uso del suelo, sino convertir a la zona en un polo de desarrollo que sea referencia a nivel nacional.
Un trabajo articulado entre carteras y el municipio
La firma del acuerdo contó con la participación clave de los ministros Juan Pablo Perea Fontivero (Minería) y Fernando Perea (Infraestructura, Agua y Energía), junto al intendente de Iglesia, Jorge Espejo. Este frente común tiene como misión principal el relevamiento y la sistematización de datos para elaborar un diagnóstico preciso sobre las necesidades actuales y futuras de la región.
El plan se enmarca en la segunda fase del programa de “Apoyo al Fortalecimiento del Sector Minero Argentino”, una cooperación técnica que pone el foco en las regiones con alta actividad minera para evitar el crecimiento desordenado y potenciar la infraestructura local.
El futuro de Iglesia bajo la lupa
El proyecto se centrará en ejes fundamentales:
- Diagnóstico Territorial: Análisis profundo de la situación actual del departamento frente a los grandes proyectos mineros.
- Planificación de Infraestructura: Diseño de estrategias que aseguren servicios eficientes y conectividad para los habitantes.
- Desarrollo Sostenible: Una propuesta que equilibre la producción económica con la preservación ambiental y el bienestar social.
Con la Dirección de Planeamiento a cargo de las acciones técnicas, San Juan apuesta a que Iglesia deje de ser solo un escenario de extracción para transformarse en una comunidad modelo, donde la industria y el territorio convivan bajo una planificación profesional y de largo plazo.







